Martes, 29 de mayo de 2007
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Escuelas para cuatro niños
Los pequeños colegios rurales de Pinzales y Porceyo se encuentran cada año al borde de la desaparición por falta de alumnos De momento, tienen garantizadas las clases del curso 2007-2008
Escuelas para cuatro niños
JUEGOS. Cuatro alumnos del colegio de Porceyo y su profesor, en una fotografía de archivo. / UCHA
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En el colegio público Porceyo estudian seis pequeños. Dos de ellos tienen 3 años y el resto, 4. Aprenden juntos. Por eso los de 3 años saben leer la hora en el reloj antes de lo que, por edad, les tocaría porque los temas llegan a todos. «Como están juntos, aquí los más pequeños aprenden como esponjas», afirma orgullosa la directora, Antonia Ginzo Quintela, que lleva dos años en el centro. Es poco tiempo, pero ha podido vivir ya en dos ocasiones la incertidumbre de si el próximo curso Porceyo volverá a ser su destino o el colegio tendrá que cerrar.

Carlos Pérez, director del colegio público Pinzales, vive con la misma incertidumbre. En su clase hay cuatro niños, de 4, 6, 10 y 11 años. «No es lo mismo que un Centro Rural Agrupado (CRA), porque esos tienen varias sedes. Esto es lo que en la consejería llaman una Escuela Unitaria, en la que conviven alumnos de distintas edades», explica el responsable.

Educación marca el cierre de los centros con menos de cuatro estudiantes. Y por este motivo, cada año en Pinzales y Porceyo se vive a la expectativa de la matriculación, para saber qué ocurrirá con la escuela en el futuro inmediato.

De momento, para el curso 2007-2008, ambas 'escuelinas' tienen la existencia garantizada. Las cosas podrían cambiar cuando llegue el siguiente, el 2008-2009. «En el centro sólo tenemos infantil así que cuando los que están ahora cumplan 6 años y tengan que pasar a Primaria se irán y, en ese caso, nos quedaríamos con dos niños, si no vienen otros», explica Antonia Ginzo.

La directora lamenta que esta situación sea precisamente la que desanima a muchos padres a la hora de matricular a sus hijos en el centro. «Creen que si el colegio va a cerrar en dos años no merece la pena matricularlos aquí para sólo un curso y se los llevan a uno que les garantice la continuidad», apunta. Alfonso Camín y Montevil son los centros públicos que suelen acoger a los niños de las zonas de Porceyo y Pinzales que no acuden a estos pequeños centros rurales.

«Una pena»

Ginzo cree que «sería una pena que estas escuelas desaparecieran» y reconoce que en la consejería le dijeron que «incluso con sólo cuatro alumnos se podría cerrar el centro». En Pinzales, la prematrícula se ha cerrado con dos nuevos niños de 3 años inscritos, que el próximo curso compartirán espacio con tres de los actuales estudiantes, porque el mayor de la clase abandonará el centro para ir al instituto de Roces.

«Estas escuelas son una experiencia educativa interesante, porque muestran una manera diferente de entender el proceso educativo», subraya Carlos Pérez. Para el director del colegio Pinzales, la diferencia con la enseñanza común radica en que «esta es más individualizada, personal». A los directores les apoyan profesores itinerantes de Educación Física, Religión, Inglés y Música. «Este año se planteó cerrar, pero como la matrícula se mantiene, aquí seguimos...», afirma el director de la escuela que da clase a cuatro niños.

 
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