Los cinco aspirantes al liderazgo del Partido Laborista israelí han distribuido millares de besos y abrazos por la geografía de todo el país en las últimas semanas, aunque en principio sólo dos de ellos -el ex general Ehud Barak y el ex almi- rante Ami Ayalon- cuentan con posibilidades reales de victoria en las primarias cuya primera vuelta se celebró ayer.
Las dos encuestas divulgadas al cerrarse las urnas atribuían a Ayalon entre el 36% y el 39% de los votos y a Barak entre el 33% y el 38%. Si se confirman estos pronósticos, ambos deberán concurrir a la segunda vuelta el 12 de junio, lo que ocurrirá en el caso de que ninguno alcance el 40% en la primera ronda.
Los sondeos descartaban que el actual líder laborista y ministro de Defensa, Amir Peretz, el tercero en discordia, pasase a la segunda vuelta, por lo que se da por terminada una época del laborismo y se abre otra nueva. La «revolución social» que con tanta energía propugnó Peretz se ha quedado en un eslogan sin consecuencias.
La campaña de Ami Ayalon, que, según los pronósticos cuenta con más posibilidades de vencer, ha girado en torno a la idea de retirar a los laboristas de la coalición de Gobierno si el primer ministro, Ehud Olmert, no dimite como consecuencia de la guerra de Líbano. Sin los diecinueve diputados laboristas, Olmert se vería obligado a buscar apoyo entre los ultraortodoxos, lo que mermaría su capacidad de maniobra.