Al ministro de Agricultura, Bosques y Pesca de Japón, Toshikatsu Matsuoka, le esperaba ayer un día duro. Acosado por varios escándalos de corrupción, tenía que responder por la tarde a las preguntas de un comité parlamentario, así que se quedó en su apartamento por la mañana y le dijo a su secretario que se reunirían al mediodía. Alertado por su tardanza, su ayudante y un policía fueron a buscar a Matsuoka, quien no les respondió después de que éstos llamaran repetidas veces a la puerta. Cuando la abrieron y entraron en la vivienda, se encontraron al ministro en el salón, colgando de una cuerda y con una nota de suicidio a su lado.
Eran las 12.18 horas (7.18 en la España peninsular) y Matsuoka, inconsciente, aún respiraba, por lo que fue trasladado de inmediato al Hospital Universitario de Keio, en el barrio tokiota de Shinjuku. Afectado por una parada cardiaca, allí llegó alrededor de la una de la tarde, pero los médicos no pudieron hacer nada por salvarle y se limitaron a certificar su muerte a eso de las dos de la tarde.
Concluían así una vida y una carrera política que se encontraban en el ojo del huracán desde la semana pasada, cuando Matsuoka tuvo que comparecer ante el comité parlamentario de presupuestos para explicar sus elevados gastos. Y es que el titular de Agricultura había presentado unas facturas de más de 175.000 dólares (unos 135.000 euros) por diversos servicios para el hogar, con la electricidad y el gas, a pesar de residir en los apartamentos oficiales para parlamentarios del distrito de Akasaka, donde el Gobierno corre con todos los gastos.
Pero no era la primera vez que un supuesto caso de corrupción salpicaba a Matsuoka, quien, sólo tres días después de tomar posesión del cargo en septiembre de 2006, tuvo que pedir disculpas por no haber declarado unos 6.130 euros donados a su campaña electoral. Al parecer, dos comités que apoyaban su candidatura recibieron aportaciones de un grupo de empresarios que optaban a licitaciones públicas de carreteras en zonas naturales.
Detenciones
De hecho, la Policía detuvo la semana pasada a dos funcionarios gubernamentales implicados en esta trama, pues se habían adjudicado varios proyectos para construir una carretera entre los bosques del pueblo natal de Matsuoka, en la Prefectura de Kumamoto.
El escándalo puede acabar pasándole factura al primer ministro nipón, Shinzo Abe, quien había defendido a su ministro desoyendo las voces de la oposición y los medios que exigían su dimisión. Un apoyo que puede restarle bastantes votos en las elecciones que se celebrarán en julio para la Cámara alta de la Dieta, el Parlamento japonés.
Según una encuesta difundida ayer mismo por el periódico 'Mainichi Shimbun', el índice de aprobación del Ejecutivo se había desplomado hasta el 32% - once puntos menos que en el mes de abril y el más bajo desde que Abe tomó el poder en septiembre del año pasado- debido a los episodios de corrupción que han sacudido esta legislatura y a las salidas de tono de algunos ministros.
No en vano, dos asistentes cercanos al 'premiere' nipón se vieron obligados a dimitir el año pasado por sendos escándalos, mientras que el titular de Sanidad, Hakuo Yanagisawa, protagonizó recientemente una agria polémica al referirse a las mujeres como «máquinas de parir» y pedirles un esfuerzo para combatir el bajo índice de natalidad del archipiélago.