UNA vez que las elecciones han establecido la nueva aritmética parlamentaria empiezan los tanteos para formar Gobierno. El día 16 de junio se constituirían las corporaciones municipales, y ahí ya se podrá ver si hay entendimiento entre PSOE e IU para hacerse con el control de 22 ayuntamientos que tienen en sus manos si se coaligan. Luego le tocará el turno a la negociación del Gobierno regional, a la que IU lleva puntos programáticos muy incómodos para los socialistas y la exigencia de rediseñar el esquema de Gobierno, «para que no haya interferencias», en palabras de Valledor. ¿Qué significa la ausencia de interferencias? No es difícil de deducir: si a IU le toca la gestión sobre la vivienda también querrá tener en sus manos la ordenación del territorio. Los dirigentes de IU quieren entrar en el Gobierno o pasar a la oposición, con todas sus consecuencias, nada de café con leche, dando apoyos externos al Gobierno desde el Parlamento para que apruebe los Presupuestos. Por su parte, los socialistas contemplan dos supuestos, formar un Gobierno de la izquierda plural o gobernar en solitario contando con el voto en blanco, como mal menor, de otros grupos en el Parlamento.
El próximo mes va a estar presidido por la negociación entre los dos partidos de izquierda. Antes de que se entre en materia es preciso recordar que la mejor noticia de la legislatura pasada no estuvo en la firma del pacto social ni en la asunción de nuevas competencias ni en la construcción de infraestructuras, sino en la estabilidad institucional que trajo consigo la formación de un Gobierno de amplia base, que actuó con seriedad y discreción. El Ejecutivo de coalición funcionó mucho mejor de que se podía prever y ese patrimonio no puede tirarse por la borda.
Gobernar en minoría, en Asturias, significa no tomar medidas. Si con mayoría absoluta surgen mil obstáculos para adoptar decisiones como construir el embalse de Caleao, con un respaldo parlamentario insuficiente sólo se podrá atender el gasto corriente y las inversiones plurianuales derivadas de proyectos aprobados en el anterior mandato. Negociar un pacto sobre cuestiones que interesan a todos es una obligación insoslayable.