La historia se repite por cuarta vez desde que comenzó el juicio. Rafá Zouhier volvió ayer a dar con sus huesos en el calabozo antes de tiempo. La novedad es que en esta ocasión no fue expulsado por su cháchara y aspavientos, sino por golpear a otro procesado dentro de la 'pecera' de seguridad. La fiscal acababa de comenzar su interrogatorio a los policías que analizaron los explosivos de Leganés cuando el presidente del tribunal se dio cuenta de que el más histriónico de los acusados del 11-M había propinado una bofetada a Hamid Ahmidan.
«Zougham, acaba de pegar a un procesado. Qué se le baje al calabozo y se dé cuenta al juzgado correspondiente», ordenó Javier Gómez Bermúdez
El magistrado, en su inicial reacción, confundió al protagonista del incidente. Tras ordenar un receso de cinco minutos para calmar los ánimos, avisó a la sala de su error. No había sido Jamal Zougam el agresor. «Se trata, como siempre, del procesado Zouhier», exclamó.
Los agentes se llevaron a Zouhier a la celda y a Ahmidan, primo del suicida de Leganés Jamal 'El Chino', a la enfermería. El abogado del primero, Antonio Alberca, explicó después que Hamid había llamado «chivato» a Rafá, ex confidente de la Guardia Civil, y que éste reaccionó de forma violenta porque se siente «muy presionado» dentro de la 'pecera'.
El letrado de Ahmidan confirmó que todo se debía a una pelea por el asiento, pero negó que su defendido hubiera acusado a Zouhier de nada. Los dos defensas coincidieron en que los procesados hicieron rápidamente las paces en el receso de media mañana y subrayaron que los dos «se llevan bien».
Los acusados tratan siempre de sentarse en los bancos que están junto a las paredes y los cristales, ya que les es más cómodo seguir las largar vistas con la espalda apoyada. Al parecer, Otman el Gnaoui pidió salir al cuarto de baño y Zouhier ocupó su sitio, que estaba junto a la pared. Hamid, que estaba colocado a su lado, se desplazó para ocupar el sitio que había dejado vacío. Cuando El Gnaoui volvió y reclamó su plaza, Rafá quiso volver a la suya y Hamid se negó a cedérselo.
Trashorras, nervioso
Zouhier prestó declaración durante el descanso para comer. Las diligencias policiales serán remitidas después a los juzgados de Madrid por una posible falta de lesiones. Ante los agentes, el acusado pidió «disculpas a la sala y a Hamid Ahmidan, a quien tras lo sucedido ya le mostró su arrepentimiento».
Y, además, quiso hacer constar que lo sucedido «no ha sido más que el reflejo del cansancio y estrés acumulado tras tantos días de sesiones de juicio oral».
En vista de la tensión que vivió la 'pecera' durante toda la mañana, Gómez Bermúdez decidió sacar del habitáculo a José Emilio Suárez Trashorras al comienzo de la sesión vespertina. Fuente próximas al tribunal precisaron que el presidente tomó la decisión porque había visto algo nervioso al ex minero, otro acusado que colaboró con las fuerzas de Seguridad antes de los atentados, y quería evitar nuevos incidentes. En concreto Trashorras fue confidente del ex inspector del Cuerpo Nacional de Policía, Manuel Rodríguez, a quien informaba de operaciones de drogas que tenían lugar en Avilés.
Por su parte, Zouhier era confidente de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y denunció en 2003 a Antonio Toro y a Trashorras porque, según dijo, vendían explosivos en cantidades importantes. Precisamente en los informes que la UCO conserva de esas confidencias se basa la defensa del marroquí.