Iván Fernández Lara, de 11 años, quiere pintar su nueva habitación «de azul y amarillo, como Alonso» y ya ha enmarcado un póster del piloto para colgarlo en la pared. Estaba convencido de que pronto estrenaría casa y ayer a su madre Josefa Lara le salió un piso en forma de bola de un bombo como los de la Lotería. «Tenía mucha ilusión por ello, llevaba desde el año 1989 solicitándolo y ya era hora», decía entre lágrimas esta limpiadora separada hace seis años que vive con su hijo en la casa que su madre tiene en El Polígono.
«Por fin me voy a independizar», repetía María Dolores Jiménez González mientras le decía a su hija de 21 años por teléfono que el número 10.330 les había dado mucha suerte, que gracias a esas cinco cifras dejarían de vivir con los abuelos en El Llano y tendrían un piso propio. «Algo muy grande, algo mío». El sentir de María Dolores fue el de otros 275 gijoneses, una pequeña muestra de los miles de vecinos que se dieron cita ayer en el Palacio de los Deportes -había 2.413 solicitudes para 276 pisos- para vivir el sorteo de las Viviendas de Promoción Pública sorteadas en un bombo por la Empresa Municipal de la Vivienda de Gijón.
Abarrotado como antes de un concierto, el recinto se quedó mudo cuando la gerente de la empresa de la vivienda cantó el primer número, el 11.240. Era el de Francisco Ortega, pero nadie gritó '¿Tocóme!'. Luego, de nuevo el silencio, que se rompió con el grito de alegría de María Isabel Manzaneque. «¿Ya no voy a ser una pluriempleada!», decía esta vecina de Montevil.
Su futura vivienda podría estar en El Lauredal, la plaza de San Nicolás (carretera de La Carbonera), en la calle del pintor Manuel Medina o en alguno de los pisos recuperados por Vipasa en distintos puntos de la ciudad. En el sorteo de ayer había cupos para familias monoparentales, personas de entre 35 y 65 años, menores de 35 y mayores de 65 años.
En este último grupo entraba una jubilada de Cimadevilla que por fin vivirá en su propia casa. Noelia Espinosa, otra afortunada, celebraba con su hijo Damián, de 2 años, su buena estrella. «Sólo pienso en la fiesta que voy a hacer el sábado», decía encantada de la suerte del principiante, porque el de ayer fue su primer sorteo.