Sea cual sea el ángulo de visión, el duelo de mañana aparece favorable al Sporting. Aunque el fútbol dispone de una razón suprema para salvar grandes distancias: el gol. Esa es una de las referencias a la que debe agarrarse el grupo de Preciado, al que vienen distinguiendo tanto la fragilidad defensiva como el pobre estado de gracia de su delantera.
Tras el entrenamiento de ayer en Mareo, la idea del técnico de El Astillero era parecida a ésta: Roberto; Sastre, Samuel, Jorge, Canella; Gerardo, Javi Fuego, Míchel, Diego Castro; Jairo y Congo. Las cábalas giran en torno a la posible presencia de Pedro como consecuencia de las molestias de Gerardo, que le mantuvieron ayer al margen del grupo.
De momento, lo que le importa a Manuel Preciado es acabar la temporada de la mejor forma posible. El técnico ha realizado la mayoría de los ensayos con Jairo como acompañante de Congo, lo que deja a Barral fuera del 'once'. «Parece ser que voy a ser yo el que pague todos los platos rotos. Todo el mundo jugó mal. Soy el primero que me lo merezco, pero no sólo yo», que quejaba ayer el delantero gaditano, que asume que no atraviesa por su mejor momento. «Últimamente me llevo todo lo malo. Pero sigo confiando en mí y no creo que el míster me haya puesto una cruz», aseguró.
El Sporting esta mostrando un pobre porcentaje de acierto durante la segunda vuelta de la competición. Barral no es ajeno al mal dato: no ha 'mojado' todavía en El Molinón en ese período. «Esa es la espina que tengo. La suerte no me acompaña, pero voy a seguir tirando a puerta. Cuando vea los tres palos, allá irá el balón».
Cinco meses peleado con el gol en El Molinón -lleva tres a lejos de él-. Una situación que dice no haber vivido nunca. Barral desveló en su comparecencia lo que pasó desapercibido en los segundos previos al lanzamiento del penalti en el Estadio de Gran Canaria. «Yo cogí el balón, pero, claro, el que decide es el míster. Le miré, me señaló, pero no era a mí, sino a Fuego», afirmó el delantero sobre una jugada que recordó a la polémica suscitada por una acción similar ante la Ponferradina, aunque, en esta ocasión, sin discusión. «Yo sigo igual. Pero me hubiera venido bien ese gol. Me hubiera dado alegría y ánimos. Podía haber salido de este bache».
Interrogado sobre la posibilidad de un posible traspaso, se mostró contundente: «Si beneficia a la entidad y es a un equipo de Primera, yo estaría encantado. Pero mi objetivo es ascender con el Sporting, pero habrá que hacer algo para ello, por ejemplo fichajes». Su respuesta dio lugar a nuevos interrogantes. «Me fijo en otros equipos como el Murcia y tiene una gran plantilla, hace fichajes...», aseguró.