OIGO comentar que aumenta progresivamente la abstención en toda clase de elecciones no generales atribuyendo el fenómeno a la creciente decepción ciudadana ante el comportamiento de la clase política. Ex votantes exigentes y defraudados. Abstención, pues, crítica y activa, nada de pasotismo, más bien un «sabe, pero no contesta», inédito en la técnica demoscópica.
Pongamos el hecho abstencionista en relación con otra consulta, dicen que seriamente realizada, encaminada a conocer a los españoles más relevantes históricamente. Resultados: la actual Familia Real ocupa tres de los siete primeros puestos, doña Letizia el decimoquinto; Fernando Alonso, el vigésimo, inmediatamente delante de Goya. Entre los puestos veintiséis y veintinueve, Lola Flores y Rocío Jurado flanquean, gloriosa afinidad, a Felipe II y Carlos I. Gasol, Bisbal, Nadal y Camarón preceden, radiantes, a D. Pelayo el nuestru, (puestos 40 a 44). De los cincuenta primeros, treinta y cinco pertenecen al siglo XX y, de ellos, dieciocho viven, felizmente, entre nosotros. La Historia es, pues, sólo nuestra historia. El resto, arcano profundo y oscuro. Los cambios sociales de modelo cultural son radicales y evidentes. Lo que hace una generación era conocimiento básico, 'cultura general', es hoy materia para eruditos marginales. La persistente educación televisiva que nos infligimos no es inocua y no sucede en vano.
Pudiera ser, pues, que la creciente abstención respondiera a un reflejo de lucidez colectiva tendente a renunciar a lo que aburre y dimitir de lo que no se entiende. Me retiro de lo complejo y cedo mi cuota de soberanía al colectivo. «Lo que diga la rubia». Vuelta al «no sabe, no contesta» clásico, que precederá, quizá, al «no sabe, sí contesta» en las próximas generales.