«Que la corporación municipal se dedique a emplazar al dueño de la fábrica de loza de San Claudio, Álvaro Ruiz de Alda, a que cumpla el plan de viabilidad presentado por la plantilla y que deje la labor de convocar movilizaciones a los sindicatos». Fue el mensaje del secretario de Fiteqa de Comisiones Obreras, Alfredo Suárez, que cargó ayer contra el Ayuntamiento por anunciar que respaldará una manifestación en favor de la continuidad de la factoría e instará a la Junta General a que tome medidas que garanticen su futuro. Suárez aseguró ayer que su sindicato aún no ha sido informado oficialmente de estos acuerdos y que recela de que dicha movilización pueda tener «fines políticos».
La historia es enrevesada. El concejal electo de Ciudadanos por la Izquierda, Roberto Sánchez Ramos, consiguió, el pasado miércoles, que el alcalde apoyase institucionalmente una futura manifestación en defensa de la viabilidad de la centenaria fábrica de loza. Ayer, la Junta de Portavoces aprobó su moción y dejó para los sindicatos la labor de determinar la fecha y los lemas.
Eso sí, Sánchez Ramos propuso ayer que, en caso de celebrarse, se haga antes del 16 de junio para evitar que la constitución de la nueva Junta General provoque más retrasos y que el comercio ovetense cierre en señal de apoyo. «Que Oviedo se vuelque», añadió ayer.
El caso es que, según dijo Suárez ayer por la tarde, de momento les han dejado al margen a pesar de que, hasta ahora, han sido ellos los encargados de negociar y mediar entre todas las partes. «Desconocemos lo acordado», reconoció.
A la espera de noticias municipales, Fiteqa confirmó ayer que hoy tendrán una reunión con la Consejería de Industria y Empleo para abordar el futuro de la centenaria fábrica de loza. Su dueño, Álvaro Ruiz de Alda, presentó en enero un plan de viabilidad, que suponía el despido del 90% de la plantilla y el traslado de la producción al extranjero, rechazado por el Juzgado.
Futuro en suspense
La plantilla espera ahora que Ruiz de Alda les informe sobre qué futuro prevé para la locería: si estudiará el plan de viabilidad presentado por la plantilla y financiado por el Ayuntamiento, si venderá la fábrica o si prevé continuar al frente. Ante tanta incertidumbre, casi la mitad de los 144 trabajadores de San Claudio se concentraron ayer frente al despacho de los abogados del dueño, con sede en el número 20 de la calle de Uría, a modo de «presión».