Sábado, 2 de junio de 2007
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'Blas de Lezo', la punta de lanza de la Armada
La fragata, que participará hoy en la exhibición aeronaval de San Lorenzo, es uno de los buques tecnológicamente más avanzados con los que cuenta la fuerza naval española
'Blas de Lezo', la punta de lanza de la Armada
POPA. Cubierta, con el hangar del helicóptero al fondo. / P. J.
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«Este es el Rolls Royce de los buques europeos». El alférez de navío José Luis Porto muestra con orgullo sus dominios: el Centro de Información y Combate (CIC) de la fragata F-103 'Blas de Lezo', el corazón de esta moderna nave de la Armada Española. A Porto le pasa lo mismo que al resto de sus 201 compañeros (de ellos 19 mujeres): son conscientes de que tienen en sus manos lo mejor de la tecnología naval española y no se recatan en proclamarlo.

La 'Blas de Lezo', bautizada así en honor de un marino del siglo XVII nacido en Pasajes, que destacó por su bravura y destreza, es un barco de 5.800 toneladas de desplazamiento, que alcanza los 28 nudos de velocidad máxima y que tiene su máxima virtud en su polivalencia: puede funcionar como escolta del grupo del portaaviones 'Príncipe de Asturias', pero también puede ser un buque insignia de un grupo naval. Estos días exhibe su fuerza en El Musel y hoy participará en el simulacro de desembarco en la playa de San Lorenzo.

Construida en los astilleros de Izar en Ferrol y entregada a la Armada en 2004, forma parte de la clase denominada 'Álvaro de Bazán', compuesta inicialmente por cuatro fragatas a las que se añadirá una quinta. Lo que diferencia a estas fragatas del resto de unidades similares de la OTAN europeas es su sistema de combate 'Aegis' (así se llamaba el escudo del dios Júpiter), que incluye radares y sistemas de control de armas. En esencia 'Aegis' une la vista y el músculo del barco. Selecciona los posibles enemigos (aviones o barcos), decide la mejor manera de neutralizarlos (misiles o artillería convencional) y ejecuta las órdenes. ¿Qué tiene 'Aegis' que convierte a la 'Blas de Lezo' y a sus hermanas gemelas en «mejor que los mejores barcos ingleses»? En principio, el plus de este sistema norteamericano adaptado por empresas e ingenieros españoles es su potencia y versatilidad. La 'Blas de Lezo' puede identificar, seguir y, si es necesario atacar, a 900 blancos a la vez y eso a más de 450 kilómetros de distancia. Imagínense: el barco está atracado en Gijón y de Madrid despega un caza para atacarlo: antes de llegar a la vertical de Valladolid ya está identificado y fijado como objetivo. Y así con otros 900 a la vez. La fragata porta un completo sistema de armas, con misiles Sm-2 con 130 kilómetros de alcance y Sea Sparrow de 30 kilómetros para defensa antiaérea.

Dos motores

La fragata tienen un doble sistema de propulsión. Dos motores diésel de 4.500 Cv cada uno que empujan el barco cuando se desplaza a velocidad de crucero, que son unos 18 nudos. Para desarrollar una velocidad táctica máxima, que puede llegar hasta 28/29 nudos, la propulsión se obtiene de dos turbinas que proporcionan cada una 20.500 Cv.

El Centro de Información y Combate (CIC) es el lugar más protegido. Hay zonas vedadas a la curiosidad por ser secretas. En una esquina está el departamento de guerra electrónica, cerrado por unas cortinas y al que está prohibido acceder y mucho menos fotografiarlo. En medio de un ambiente cerrado, un tanto claustrofóbico y muy frío por los efectos de la refrigeración de los ordenadores, trabajan constantemente 20 oficiales y suboficiales repartidos por las distintas pantallas. En el centro está la zona de mando, con el puesto del comandante, en este caso el capitán de fragata Federico Supervielle.

Por dentro la fragata es un mundo estrecho lleno de escaleras, compuertas, y cables. Un 'horror vacui' en el que cada trozo de pared tienen una utilidad, cada caja un letrero de instrucciones y tras cada recodo aparece una cara y un uniforme. Y con muchas posibilidades la cara será un semblante joven. El comandante tiene 47 años y es de los mayores. La media de edad de los oficiales está en los 33 años, sube hasta 35 en los suboficiales y desciende en picado a los 24 años en cabos y marineros, donde no es inusual encontrarse a chavales de 18 y 19 años.

Un pequeño mundo

En este pequeño mundo, que tiene desde hospital hasta peluquería y departamento de bomberos, rige una disciplina aparentemente relajada pero constante, una especie de camaradería respetuosa entre oficiales y suboficiales que llega algo más difuminada al trato con los marineros. Todos viven juntos, más no revueltos. Las diferencias empiezan en los camarotes, de un lujo 'asiático' para quienes han conocido los viejos barcos de la Armada. Los oficiales disponen de cámaras dobles con un pequeño salón y baño incorporado. Las de los suboficiales son de cuatro plazas, y las de los soldados y cabos son de seis, sin salón ni baño, que es común y está en la puerta de al lado.

La cocina es punto y aparte. Está abierta las 24 horas y el trabajo aquí no tiene fin: desayunos, comida, meriendas, cenas, comida para las guardias y de nuevo desayunos. «Por las tardes parece un MacDonalds, todo el mundo pidiendo hamburguesas», relata el cocinero. Y es que en cuestión de comida hay barra libre.







Dos turbinas de 747

En las máquinas el amo es el alférez de navío Luis Anido, el oficial de propulsión. Anido habla y no para de las bondades tecnológicas de las tripas de la 'Blas de Lezo'. «Si no fuera tan avanzada y automatizada necesitaríamos casi el doble de la tripulación actual para gobernarla», asegura mientras muestra las consolas de ordenador de las que parten todas las órdenes. La fragata tienen un doble sistema de propulsión. Dos motores diésel Bazán-Brazo de 4.500 Cv cada uno que empujan el barco cuando se desplaza a la velocidad de crucero, que son unos 18 nudos. Para desarrollar una velocidad táctica máxima, puede llegar hasta 28/29 nudos, la propulsión se obtiene de dos turbinas de gas LM 2.500 que proporcionan cada una de ellas 20.500 Cv. Son, en esencia, dos motores a reacción de un Boeing 747, dos monstruos de acero encerrados en una carcasa para amortiguar el ruido y que a máxima potencia hacen que las 5.800 toneladas de la fragata 'vuelen' en el agua a casi 53 kilómetros por hora.



Pies de foto



Por orden de aparición en el correo electrónico.



Cubierta de proa de la fragata. En primer término el cañón MK-45 y tras él las celdas verticales en las que se alojan los misiles.



Puente de mando de la fragata.



Uno de los paneles del radar SPY-1D, los ojos de Aegis.



Centro de Información y Combate de la fragata, el lugar más secreto del barco desde donde se dirigen todos los sistemas de armas y vigilancia.



El comandante del barco, capitán de navío Federico Supervielle.





Cubierta de popa de la fragata, con el hangar del helicóptero al fondo.



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