Sábado, 2 de junio de 2007
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La Iglesiona afronta la última fase de las obras de rehabilitación tras la sustitución de la cubierta
El siguiente paso será la limpieza de la fachada del templo, que comenzará en agosto y durará dos meses Después de un año y medio de trabajos, la fecha de reapertura se mantiene en el 22 de febrero
La Iglesiona afronta la última  fase de las obras de rehabilitación tras la sustitución de la cubierta
CAMBIO. Imagen de la nueva cubierta de la Iglesiona, que ya luce sin la enorme grúa instalada en febrero. / PIÑA
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Las obras de la Iglesiona por fin parecen haber superado los obstáculos, escollos y retrasos acumulados desde que se iniciaron, hace ahora un año y medio. Las cosas van ahora mucho más rápidas y, de hecho, la intervención en el tejado «está prácticamente terminada», cuando estaba previsto que se alargara hasta agosto. La sustitución de la cubierta -había que cambiar las tejas, el tablero y la escalera de acceso al templete- comenzaron en el mes de febrero y tenían un plazo aproximado de seis meses, aunque la experiencia hacía temer que la lluvia pudiera complicar las cosas. Finalmente no ha sido así y en breve comenzarán las pruebas para comprobar que los trabajos realizados han acabado con las filtraciones de agua y las humedades que, entre otras cosas, han dañado las pinturas que ahora también hay que restaurar.

De hecho, ya ha sido retirada la enorme grúa de 40 metros que desde febrero se alzaba en la calle de Begoña y que ha ocupado una parte del vial. En este tiempo, la empresa encargada del proyecto de rehabilitación del templo gijonés, Geocisa, tuvo que levantar la cubierta entera y colocar una capa de un material aislante que ahora ya recubre toda la parte superior de la iglesia del Sagrado Corazón. Los trabajos comenzaron por la cúpula más próxima a la escultura del Sagrado corazón y acabaron en la zona del ábside. En cuanto a la sustitución de la escalera, fue necesario un cambio de planes y lo que iba a ser una escalera de hormigón fue finalmente de madera, para rebajar costes y paliar así, de algún modo, los sobrecostes generados durante todo el proyecto.

En cualquier caso, la sustitución de la cubierta era una de las partes más complicadas de la obra, tras la primera y compleja fase, la de cimentación del edificio, la que consiguió que la Iglesiona no se hundiera, tras compactar los cimientos del templo con 180 inyecciones de hormigón. Superada esa fase y también la de la cubierta, en cuanto haya plena seguridad de que las filtraciones han finalizado, llegará el momento de la limpieza de la fachada. Podría ser «muy pronto», dice Herrojo, y durará menos de dos meses. Pero el rector prefiere retrasar un poco más esa nueva fase, para que coincida con la restauración de las pinturas interiores del templo, algo que se podría alargar hasta seis meses. Herrojo quiere evitar que el templo luzca nueva y limpia imagen exterior, pero deba seguir cerrada. Así, opta por que la limpieza de la fachada no comience hasta setiembre, aunque eso dependería, a su vez, del inicio de la restauración de los murales. Esa parte podría arrancar, explicó el rector, a finales de agosto.

En realidad no importa tanto que la rehabilitación de los murales y la limpieza de la fachada coincida, ya que hay otras cosas que hacer, obras menores, dice Julián Herrojo, como los arreglos del sistema de calefacción, del pavimento del templo y de la iluminación. Con algunas de ellas ya han comenzado.

Cumplir los plazos

Así las cosas, parece que ahora sí se cumplen los plazos previstos, aunque lo cierto es que ya son muchas las fechas que se han dado desde que, a finales de 2005, arrancaran los trabajos. Primero se habló de menos de un año pero los problemas llegaron pronto, por cuestiones económicas. El andamiaje interior aumentó el presupuesto en 380.000 euros, que se sumaban a la cifra pactada a tres bandas, 1,3 millones. Eso paralizó las obras durante algunos meses y la apertura del templo se retrasó, entonces, hasta mediados de 2007. Pero tampoco fue posible y el último plazo indicado hablaba del 22 de febrero de 2008 como feha tope para reabrir el templo al culto. La esperada reapertura coincidiría con la festividad de la Cátedra de San Pedro. Si finalmente se cumple lo establecido, y Herrojo asegura que no hay ningún motivo ahora para pensar lo contrario, la iglesia del Sagrado Corazón habrá estado algo más de dos años en proceso de rehabilitación.

Aunque, en realidad, eso dependerá también de cuándo se inicie la restauración de los murales y de cuánto dure finalmente. Si comienzan en agosto, los trabajos tendrán un plazo de seis meses hasta la fecha elegida del 22 de febrero. Pero lo cierto es que los delicados trabajos podrían durar algunos meses más.

 
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