Desde hace unos meses la Brigada de Infantería de Marina del Tercio de Armada cuenta para sus misiones internacionales, fundamentalmente, con un denominado Batallón de Alta Disponibilidad. No obstante, este Cuerpo de la Armada siempre fue, desde su creación en 1557, una fuerza de la más alta disponibilidad táctica, e incluso estratégica, dentro de las Fuerzas Armadas españolas. Este batallón,cuyos componentes ya participaron en labores humanitarias y de mantenimiento de la paz en Haití, Líbano y Bosnia, es el numero 2 de la citada brigada, aunque reforzado (hasta alcanzar los 700 soldados y mandos) con unidades de los otros dos batallones de esa gran unidad (uno de fusileros navales y otro de infantes mecanizados), así como con zapadores, equipos de defensa antiaérea, operaciones especiales y servicios logísticos. En el desembarco de hoy en la playa de San Lorenzo intervendrá, principalmente, este moderno batallón de infantes, pues de los dos centenares de participantes, el grueso de la operación corre a cargo de ellos, tanto en la parte teórica como en la práctica.
Colaboran también con estos infantes de marina pequeños equipos del Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra y del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas del Ejército del Aire. Además de medio millar de tripulantes de los cuatro buques de la Armada y de la docena de aeronaves de los tres ejércitos presentes ya ayer en el espectacular ensayo general. Que dicho sea de paso, es el primer desembarco anfibio en la playa de Gijón.
Al frente de este Batallón de Alta Disponibilidad (ejemplar para las marinas de otros países) está el teniente coronel de Infantería de Marina Francisco Múgica, así como su oficial de Inteligencia, Ángel Veiga (aunque gallego, asiduo bañista de la playa gijonesa). Todos ellos van a mostrar hoy, aquí, cómo es la actual Infantería de Marina española.