Al menos en sus declaraciones públicas, Vicente Álvarez Areces se presenta como el dirigente más convencido de que el acuerdo entre el PSOE e IU es posible. Ayer, al término de un acto póstumo de homenaje al ex diputado socialista Manuel Alfredo Pérez, el presidente en funciones apeló a abordar «con serenidad y realismo» las negociaciones entre ambos partidos para alcanzar un pacto «al servicio de la mejora y del bienestar de Asturias». Para ello es necesario, recordó, «que no exista ninguna actitud apriorística de poner alguna condición que no sea la racionalidad, el sentido común y la unión de esfuerzos».
Las palabras de Areces tienen como claro destinatario a Izquierda Unida, que durante la campaña electoral aseguró que su rechazo al embalse de Caleao era «irrenunciable» y endureció sus exigencias sobre la oficialidad del asturiano. «No hay por qué condicionar a priori ninguna fórmula que determine o dificulte la posibilidad de ese acuerdo», recalcó, apelando a la invitación de la FSA a IU a «compartir un programa», como se hizo a raíz del pacto de 2003, y «ponerlo en práctica».
El PSOE tiene, a su juicio, «voluntad de entendimiento» con Izquierda Unida, lo que abre múltiples opciones de «llegar a un acuerdo». A partir de ahí, el presidente cree que el camino pasa por «sentarse y ver cuáles son las posiciones programáticas» de cada parte y, después, «la fórmula y el método son los que van a determinar cuál es el acuerdo final».