Decenas de miles de personas acudieron ayer a las inmediaciones de la playa de San Lorenzo para presenciar un espectacular ejercicio de desembarco y rescate de rehenes en una ficticia base rebelde, presidido por el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, con motivo de la celebración del Día de las Fuerzas Armadas. Los ciudadanos buscaron los más diversos puntos para disfrutar del espectáculo, desde la campa de Torres, hasta todo el Muro y la avenida de José García Bernardo.
A las doce y media en punto de la mañana comenzó la exhibición con el salto de siete paracaidistas zapadores desde un Aviocar C-212. Un locutor iba informando al público de lo que ocurría en el arenal. Al mismo tiempo, dos embarcaciones neumáticas con una unidad especial de buceadores de combate desembarcaba para preparar la zona de desembarco del grueso de las fuerzas. Entretanto, en una escena similar a la mostrada en múltiples películas, los zapadores se reunían en círculo junto a su jefe y tomaban posiciones cerca de la base rebelde.
En 55 minutos se condensó una operación que, en la realidad, puede durar varias horas. Los siguientes en entrar en escena fueron los integrantes de la sección de reconocimiento de la Infantería de Marina. Cuatro embarcaciones de gran velocidad semirrígidas Supercat con seis infantes cada una llegaron a la playa con el objetivo de asegurar la zona. Los militares, cuerpo a tierra, reptaban por el arenal para tomar posiciones.
El bombardeo
Todas las maniobras previas al ataque estaban culminadas. El público seguía con atención cada uno de los movimientos. Las primeras fuerzas especializadas estaban desplegadas y ahora tocaba el turno de los bombardeos aéreos y navales. Se trataba de destruir las defensas enemigas y para ello entraron en acción la fragata 'Blas de Lezo', con su potente cañón MK-45, y los aviones de combate 'Harrier' y F-18 'Hornet'. Sus ensordecedoras pasadas sobre el arenal fueron de lo más aclamado por los espectadores, ya que los pilotos se encargaban de hacer diversas piruetas a la hora de retomar el vuelo, incluso con vuelo invertido.
Los buques de asalto anfibio 'Galicia' y 'Castilla', siempre escoltados por las fragatas 'Reina Sofía' y 'Blas de Lezo', ya se habían encargado de desplegar sus lanchas de desembarco LCM-1E, cuatro vehículos anfibios Piraña, otros cuatro AAV'S, dos helicópteros Sea King y otros dos Augusta Bell 212, todos ellos formando parte del grueso del desembarco.
En un abrir y cerrar del ojos, San Lorenzo se llenó de vehículos militares, tanto los anfibios como los que llevaban en sus entrañas las lanchas de desembarco. Además, de todos ellos comienzan a salir infantes y se dio inicio a la batalla con los rebeldes, en la que tomó parte casi un millar de militares. Disparos con diferentes tipos de fusiles y ametralladoras tomaron el arenal, mientras de fondo se comenzó a escuchar el sonido de los helicópteros. De los Sea King, escoltados por los AB-212, se descolgaron por cuerdas dos equipos de operaciones especiales, los denominados 'boinas verdes', encargados de tomar el campamento y recuperar a los rehenes.
Entre toda esta operación, los aviones de combate continuaron realizando pasadas sobre la zona, simulando el bombardeo de posiciones enemigas. Los 'boinas verdes' iniciaron su acción y neutralizaron a los rebeldes, al tiempo que rescataron a los rehenes, pero se encontraron con que uno de ellos estaba herido, por lo que entraron en acción los equipos sanitarios.
Extracción
Finalmente, llegó el momento del repliegue. Una de las operaciones más llamativas fue la evacuación de las fuerzas especiales y de los rehenes, para lo que se utilizó un helicóptero 'Chinook' que, sin llegar a tomar tierra, lanzó una cuerda a la que se fijaron los evacuados. Pendiendo de la soga, fueron extraídos de la zona sin llegar a subir a la aeronave. Al tiempo, todas las embarcaciones y vehículos anfibios tomaron rumbo de nuevo a los buques de asalto anfibio. Como colofón, aviones y helicópteros realizaron una pasada y el 'Harrier' hizo una muestra de sus habilidades con vuelo estacionario -quedarse quieto en el aire- y un trepado en vertical -un ascenso en vertical para reemprender el vuelo- que cautivó a los espectadores.