El rector de la Basílica del Sagrado Corazón, Julián Herrojo, cree que el Sínodo diocesano deberá servir para establecer una reorganización geográfica de las parroquias que ayude a hacer frente a los problemas que plantea para la Iglesia la escasez de clero. Herrojo impartió en la iglesia de San José una conferencia sobre 'Antecedentes, expectativas y esperanzas del Sínodo Diocesano', en la que hizo un repaso por las principales citas celebradas desde el Concilio de Trento.
El religioso destacó cuatro encuentros celebrados entre los siglos XVI y XX, ya que, aunque la Diócesis asturiana fue fundada en 811, sobre los sínodos de la Edad Media apenas existe documentación. La primera de las convocatorias analizada por Herrojo fue la que tuvo lugar en 1553 bajo el obispado de Rojas Sandoval y que sirvió para traer como adelanto a la región algunos de los cambios que supondría para la Iglesia el Concilio de Trento. Como anécdota, recordó que las materias tratadas en este sínodo fueron resumidas en 1556 en el que fue el primer libro impreso en Asturias.
El rector se refirió posteriormente a la asamblea convocada en 1769 por Agustín Pisador, «famosa por las normas que intentó establecer sobre los bailes a contradanza de la época». Según explicó Herrojo, el obispo pretendió prohibir este tipo de folclore, que finalmente recibió el visto bueno para su celebración por parte del Consejo de Castilla.
Sobre el sínodo celebrado en 1886 bajo el obispado de Martínez Vigil, destacó la creación de escuelas dominicales para instruir «en la lengua y en los rudimentos de la aritmética» a las jóvenes que no pudieran acudir a la escuela ordinaria por trabajar en el servicio doméstico y la constitución de Juntas de Beneficencia que serían los antecedentes de la actual organización de Cáritas.
Finalmente habló sobre la última asamblea diocesana hasta el momento, convocada en 1923 por el obispo Luis Pérez y en la que, entre otras medidas, se acordó que las familias de zonas apartadas de montaña pudieran ver cumplidas sus obligaciones con la asistencia a misa de un solo representante de cada casa. Se promocionaron además las Asociaciones Católicas.
Redescubrir la identidad
Herrojo consideró que el sínodo actual debe servir para «el redescubrimiento de la identidad cristiana, ahora diluida pese a la tradición católica de España» y para buscar «nuevos métodos de organización geográfica de las parroquias», para reducir su número ante la escasez de sacerdotes en la región. Actualmente no superan los 350. Pidió además hacer un mejor uso de los medios de comunicación para la difusión del mensaje de la Iglesia y destacó el hecho de que este será el primer sínodo en el que los laicos podrán participar en todos sus niveles: consulta, discusión y votación.
La conferencia, enmarcada en el VIII Encuentro de Cofradías de Asturias, estuvo precedida de una misa presidida por el arzobispo Carlos Osoro.