El voto en Gijón se mueve. Las urnas no determinaron el pasado domingo ningún cambio sustancial en el gobierno municipal, salvo la pérdida de un concejal por parte de Izquierda Unida, que fue a parar a las filas del Partido Popular. El PSOE seguirá gobernando en la ciudad, al igual que lo viene haciendo, de forma ininterrumpida, desde el año 1979. Los socialistas perdieron votos, pese a lo cual mantienen su actual representación con trece concejales, pero vieron confirmado uno de sus principales temores, el único que les mantenía en una cierta incertidumbre: la abstención.
Sin embargo, una vez analizados con detalle los datos electorales y establecida la comparación con el resultado de las elecciones municipales de 2003, los socialistas tuvieron una sustancial pérdida de apoyos en varias partes de la ciudad, siempre en beneficio del Partido Popular. Esa fuga de votos fue especialmente significativa en la zona rural, protagonista en la última legislatura de numerosas protestas públicas y manifestaciones contra el equipo de gobierno municipal, sobre todo por la reforma del Plan General de Ordenación Urbana, el desarrollo de la nueva urbanización de Roces y la ocupación de los terrenos de la ZALIA en San Andrés de los Tacones.
El PSOE, en 2007, mantuvo su hegemonía en Serín, San Andrés (pese a la polémica de la ZALIA), Poago y Cenero, al igual que en Monteana y dos mesas de La Camocha, aunque en el caso de los dos últimos citados son, en la práctica, centros urbanos enclavados en la zona rural. Sin embargo, perdieron el apoyo mayoritario que tenían en Lavandera, Huerces, la zona rural de Vega, Leorio, Ruedes, La Pedrera, Porceyo y Roces, donde los vecinos cambiaron su voto para apoyar de forma mayoritaria al PP. De esta forma, los populares se hacen, prácticamente, con 20 de las 25 parroquias rurales de Gijón.
También es curioso el caso de Cimadevilla, donde sólo hay tres puntos de voto. En dos de ellos gana, como en 2003, el PSOE. En el otro, el más cercano al Club Astur de Regatas, gana el Partido Popular.
El resto del mapa electoral de Gijón es bastante uniforme. El PP se impone en el centro, La Arena, La Guía y Viesques. El PSOE, en el resto, incluidos los populosos barrios de Ceares, El Llano, El Natahoyo, Moreda, Pumarín, La Calzada, el Polígono, Tremañes, Contrueces, El Coto, Nuevo Gijón o Laviada. En suma, toda la zona Oeste de la ciudad.
Sin embargo, el PP ha avanzado de forma significativa en una zona muy concreta: El Coto, justo al lado de la avenida de Pablo Iglesias. Los populares, cuyo dominio electoral desde el barrio de La Arena concluía en la citada avenida, han superado esa barrera y consiguieron imponerse en todas las comunidades de las calles de Balmes y Calderón de la Barca. Aunque no es fácil conocer los motivos de un cambio de apoyo electoral de este calibre, hay que recordar que en esa zona hubo muchos problemas con las obras del túnel del metrotrén. Incluso, en una ocasión, la perforación de una conducción de gas provocó una seria alarma en el vecindario, aunque todo quedó en una falsa alarma que fue subsanada sin daños de ningún tipo. Las mismas obras, que atraviesan la ciudad, no originaron un cambio en la tendencia de voto en ninguna otra parte afectada. Con todo, a pesar de los cambios citados, que colocaron al PP a menos de 6.000 votos de diferencia del PSOE, que fue el partido ganador, el voto en la ciudad es sustancialmente uniforme. Los socialistas mantienen su control sobre los barrios del Oeste, aunque no disimulan su preocupación por el elevado grado de abstención. En La Calzada, Pumarín, Roces o Montevil, el nivel de participación estuvo en torno al 57,5%. En los feudos del PP como el centro, La Arena, Viesques o La Guía, sube a casi el 66,5%. Ahí está la diferencia.