Adriano Mones no ha negado nunca sus ambiciones en el mercado internacional. Mientras espera el mejor momento para ampliar su ámbito, se concentra en ganar terreno en el mercado chino de la mano de la familia Cosmen, con 23 años de experiencia en el gigante asiático, donde aspira a triplicar su actual nivel de ventas. En Asturias, el grupo Temper -especialista en la fabricación, asesoramiento y comercialización de productos y equipos para instalaciones eléctricas- prepara la ampliación de la planta gijonesa de Crady y podría cerrar el ejercicio con una facturación cercana a los 100 millones de euros. En la cercanía, Mones aporta un aire noble y familiar. Conserva el buen humor y resulta difícil imaginarle irritado.
-Ha pasado menos de un año desde la inauguración de la planta de Crady en Gijón y ya están hablando de una nueva ampliación. ¿Hay ya fecha?
-La ampliación de la planta de Crady en Gijón se hará, seguramente, en dos etapas. La primera, más urgente, la terminaremos posiblemente a principios del año que viene. La segunda quedará para 2009. Con ello, la factoría gijonesa pasará de las tres naves actuales a cuatro. Solamente en los últimos meses hemos incrementado la plantilla más allá de las exigencias reales.
-¿Están teniendo problemas para encontrar mano de obra cualificada en la región?
-En Crady tenemos ocho puestos sin cubrir por ese problema. Hemos puesto una fábrica en Gijón para contratar, si podemos, a trabajadores de la comarca o a asturianos, pero si no los encontramos iremos a buscarlos fuera. Asturias tampoco soporta un gran crecimiento en recursos humanos. Creo que la elección errónea de una carrera universitaria es la causante de una buena parte de los parados que tiene Asturias. Falta realismo, sobre todo en el tema de la mujer.
-¿Que procesos productivos va a permitir la ampliación de Crady?
-El tren de pintura, por ejemplo, pero, sobre todo, reforzaremos la parte del montaje. Estamos mejorando procesos en varios frentes y hemos puesto en marcha un sistema de planificación de la producción y las compras.
-Temper amplió un 10% su capital para dar entrada a los Cosmen con la mirada puesta en China. ¿Qué estrategia han puesto en marcha y qué objetivos de producción se han marcado para el corto plazo?
-La ampliación de capital del grupo se hizo por varias razones. Una de ellas, fue el prestigio social de la familia Cosmen. Para un grupo como el nuestro, que no tiene una trayectoria tan prolongada, es importante tener como socios a empresarios de referencia. El prestigio social de la familia Cosmen es una vía para abrirnos puertas y facilitar y anticipar nuestra introducción en China en la etapa de fabricación, y en una posterior de distribución del mercado.
-¿Algún avance concreto?
-El proyecto está madurando. Ya tenemos seleccionado el edificio en el que vamos a trabajar y esperamos que a finales de este año pueda estar funcionando en alguna de sus secciones. Hemos contratado a dos ingenieros chinos que están trabajando para nosotros en lo que se refiere al diseño de nuevos productos y en la puesta en marcha de la nueva fábrica.
-¿Supondrá un cambio para las cifras globales del grupo?
-Entrar en el mercado chino es un proceso lento y difícil. Aquí se venden más productos básicos pero hay que afrontar una nueva mentalidad para diseñar productos específicos para el mercado chino; por eso, vamos a mantenernos a la espera y seguiremos construyendo allí productos para nuestros mercados actuales como veníamos haciendo, sólo que ahora lo haremos en nuestra propia fábrica. Trabajar para ese mercado concreto requerirá más tiempo.
-¿Qué facturación esperan?
-Este año estaremos en el entorno de los 100 millones de euros. En China ya estamos facturando del orden de cinco millones y a medio plazo aspiramos a vender entre 10 y 15 millones de euros.
-Uno de los motivos que llevó al grupo a aliarse con los Cosmen fue su experiencia en China. ¿Considera que la ayuda que brinda Asturex a las empresas es insuficiente?
-A nosotros nos ayudó a labrar la entrada en el mercado extranjero, y por eso nuestro proceso de internacionalización fue tan rápido. De hecho, antes incluso de la creación de Asturex, el Idepa ya tenía sus recursos en China.
-Pese a esos apoyos, ¿cree que las empresas asturianas siguen teniendo problemas para internacionalizar sus productos?
-Sí. Es un proceso difícil que requiere de cierta dimensión y capacidad para asumir el reto. Lo puedes hacer apoyándote en terceros, como representantes y distribuidores, pero nada puede sustituir a la capacidad y voluntad exportadora de la empresa. Tienes que empezar por vender en España; en caso contrario no tiene sentido coger un avión para hacerlo fuera.
Competitividad
-¿Qué se necesita para que un producto tenga cabida en el mercado internacional?
-Innovar. Cualquier empresa puede hacerlo. El que no se renueva muere.
-¿Qué opinión le merece la política industrial de Asturias?
-En Asturias se confía demasiado en la actuación de los Gobiernos en política industrial cuando, en mi opinión, es una responsabilidad de los empresarios. A los gobernantes hay que juzgarlos por las cosas que hacen que son de su responsabilidad, pero la industria, y en general su crecimiento, depende de todos los ciudadanos y, muy particularmente, de los empresarios.
-Arcelor y Thyssen han apostado por Asturias para instalar sus centros de referencia en I+D+i. ¿Se vislumbra el cambio?
-Sin esos grandes grupos difícilmente podrían existir centros de investigación. Son parte importante del futuro porque ponen en marcha instrumentos que ayudan a las empresas más pequeñas a tener esa dinámica al generar entornos tecnológicos.
-Con la creación de Temper Polonia pretenden abrirse paso hacia nuevos países de la UE. ¿Algún nuevo destino en mente?
-No pensamos establecer otra empresa hasta, al menos, dentro dos años, cuando la de Polonia necesite menos de nosotros tanto en asistencia personal como financiera. Estamos invirtiendo mucho y las inversiones tenemos que administrarlas adecuadamente. No tenemos ningún destino claramente fijado, pero será sin duda algún otro país europeo. Es probable que, en dos o tres años, las empresas que ya tenemos den un salto importante.
-¿Habrá nuevas alianzas?
-No, salvo la ampliación pactada hasta el 18% con la familia Cosmen. Pero no renunciaríamos a nuevas ampliaciones si hay un proyecto importante. En la bolsa hay recursos para financiarnos pero, de momento, no contemplamos esa posibilidad.
-¿Que le pediría al nuevo Gobierno?
-No espero grandes cambios ni los considero necesarios. Apostamos por una línea continuadora.