Todavía quedan bastantes fases por cubrir antes de que la antigua fábrica de tabacos de Cimadevilla se convierta en el gran museo de Gijón, tal y como proyecta el PSOE. Por el momento, sus futuros usos dependen ahora, en gran medida, de lo que el inmueble guarde de la historia de la ciudad. Es decir, hay que esperar a que se hagan las obligadas excavaciones arqueológicas para saber si, como ocurrió en otras zonas de Cimadevilla, quedan restos del pasado romano o medieval. Aunque, en principio, los expertos no tienen excesivas expectativas de que así sea, según ha podido saber EL COMERCIO.
El suelo del Barrio Alto ha sido en muchas ocasiones una caja de sorpresas, aunque la experiencia de prospecciones cercanas hace indicar que lo que se encuentre bajo Tabacalera no será de la importancia de otros hallazgos. Por ejemplo, en su día se realizaron excavaciones en la plaza de Arturo Arias y los resultados no fueron de importancia, tal y como sucedió en otros puntos del barrio.
En cualquier caso, con Cimadevilla no se pueden hacer muchas conjeturas, dicen los arqueólogos. Hay muchas cosas que estudiar, entre ellas el antiguo convento de las Agustinas Recoletas, del siglo XVIII, edificio principal de la fábrica. Es probable que puedan hallarse restos de construcciones anteriores, como viviendas, por su situación central en lo que fue la ciudad original. Pero, de haber vestigios romanos o posteriores, lo más probable es que no estuvieran en buen estado ya que ha sido una zona permanentemente construida y el actual inmueble sufrió continuas ampliaciones, recrecidos y construcciones. En principio, no es probable que pueda haber restos de la muralla romana, pues el trazado que seguía acababa en ambos lados del cerro de Santa Catalina.
Sea como fuere, para saber qué hay o no bajo la fábrica habrá que esperar aún cierto tiempo. El área de Cultura del Ayuntamiento de Gijón está ultimando el proyecto arqueológico, que necesita, por ley, el visto bueno del Principado, que además puede también introducir cambios o correcciones en el plan. El documento quedará listo este mes, pero estando agosto de por medio lo más probable es que los trabajos no comiencen hasta después del verano. Porque, una vez que el Ayuntamiento haya recibido la aprobación del Ejecutivo regional, sacará a licitación los trabajos, de los que por el momento se desconoce la duración, aunque, por la dimensión de la zona a excavar, las prospecciones durarán algunos meses. Las catas servirán también para datar cada una de las partes del inmueble.
Si se producen hallazgos en esta superficie, los arqueólogos deberán redactar, a su vez, un informe con sus teorías sobre la procedencia de los mismos, y el Gobierno del Principado debería decidir, en ese caso, la mejor forma de conservación, una vez que juzgue necesario hacerla.
El proyecto arqueológico cuenta con un presupuesto de 115.000 euros y es una de las partes más importantes del completo plan que dará nuevos usos al inmueble, ahora cerrado. Es el siguiente paso después de haber concluido los derribos de las naves que estaban adosadas al cuerpo central, trabajos que comenzaron en diciembre de 2006 y finalizaron en abril y que conllevaron cierta complejidad, especialmente por el tratamiento de los 1.860 metros cuadrados de fibrocemento, un residuo peligroso que contiene amianto.
Para el plan de usos, por lo tanto, habrá que esperar todavía más y es complicado que esté listo durante este año, aunque algunas decisiones ya están tomadas, a juzgar por las declaraciones de la alcaldesa en las últimas semanas. Así, el viejo inmueble de Cimadevilla acogerá la colección pictórica municipal, un espacio que repasará la propia historia del edificio, y también un área dedicada a Chillida, especialmente al 'Elogio del horizonte'.
Decidir de qué manera se conjugan estos elementos, y qué otros se suman a la lista será labor de la nueva Corporación municipal, que también deberá encargarse del proyecto de rehabilitación del inmueble. Ambos estudios -el de usos y el de la reforma- tienen ya presupuesto adjudicado: 100.000 y 500.000 euros, respectivamente.
Además de estudiar sus contenidos expositivos, los nuevos responsables del área de Cultura deberán encargarse de que Tabacalera no reste contenidos a los otros museos de la ciudad y de que la oferta tenga el suficiente atractivo más allá de los primeros momentos tras su apertura.