«La cultura no es de uno ni dos ni tres ni cuatro, la cultura en cualquier caso es del pueblo soberano. Por eso el programa lleva el nombre más apropiado, el de Bravo Asturianísimo, ¿asturianísimo bravo!». Con su himno, el programa de promoción cultural de EL COMERCIO despidió ayer la temporada en el teatro Jovellanos. «Después de once años, Bravo Asturianísimo es ya un clásico de Gijón y un referente para toda España», subrayó a modo de despedida el presentador Julio César Baragaño, que estuvo acompañado en esa tarea por José Ramón Uría y Susana y Melisa Fernández.
Enrique Montes, autor de la letra del himno del programa, dirigió a su coral asturiana, homenajeada durante la velada. Sus 40 voces mixtas entonaron temas como 'Les moces del Rebollal', 'La fumarea', 'Al viejo rincón', 'Bajo el puente la Chalana', 'Puertu de Tarna', 'Asturianu y de Gijón' y 'Villancico napolitano', en el que actuó como solista la soprano Julia Sariego, de la Escuela de Música Enrique Truan.
Además de canciones, en Bravo Asturianísimo hubo baile, poesía y teatro. Un Jovellanos abarrotado aplaudió la representación del grupo teatral Sin Telón, formado por alumnos del Colegio Público Julián Gómez Elisburu. Los chavales, dirigidos por los profesores Jorge Fernández Barril y Pilar Rosete Álvarez, llevaron a escena '¿Oh, no, otra vez Caperucita!', de Jesús Bajo.
En ese cuento reinterpretado, un lobo vegetariano se casó con la abuelita, Caperucita bailó al son de Mecano y le dio calabazas a Peter Pan y a la directora se le rebelaron los personajes. Antes del cuento moderno, los bailarines de la Asociación de Vecinos de La Arena -dirigidos por su profesor, José Ramón Rodríguez- se vistieron de negro y rojo para marcarse un tango al son de 'Y todo a media luz' y un cha-cha-chá titulado 'Cúrame'.
Con 'notario'
La emoción llegó con aires andaluces, los del poema de Federico García Lorca 'La muerte de Antonio El Camborio'. Cuando el rapsoda Jesús Izquierdo declamó, el teatro enmudeció. Su voz estuvo acompañada por la guitarra de Jesús Izquierdo y el 'zapateao' de Roberto González y Mónica Lombardía. Otra voz, esta vez la de una mujer, recitó y cantó en el escenario: fue Natalia Silva, acompañada por Con la música a otra parte, que presentó parte del espectáculo creado junto a su hermana Ana y titulado 'La vida en rosa', que estrenarán el próximo otoño.
«Fue un 24 de febrero de 1996 cuando un Gonzalo joven y gayasperu díjonos que estéis en EL COMERCIO reunidos para presentarvos los latidos de un nuevo programa». Las palabras del 'notario' de Bravo Asturianísimo, el actor Arsenio González, recordaron el nacimiento del espectáculo, impulsado por Gonzalo Mieres, «el hombre más inquieto en el mundo cultural», según González. El 'notario' destacó que el objetivo de estos once años de andadura ha sido «dar una oportunidad a artistas buenos con humildes ropajes».