Lunes, 4 de junio de 2007
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GIJÓN

AL AIRE
Disparejos
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CARA y cruz (aunque, eso sí, ambos tengan mucha cara y sean una cruz); yin y yang; de izquierdas y de derechas; del Sporting y del Oviedo; fumador y no fumador; creyente y ateo... En fin, para qué continuar con la enumeración de antinomias, si a estas alturas los adictos 'Al Aire' saben perfectamente que me refiero a los contertulios más contrapuestos de la columna: el poeta y rapsoda Monchu el Liras y el cantante y compositor Pixín el Rapero.

Tanto discrepan, que las escasísimas coincidencias entre ambos suelen seer causa también de discrepancias. Me explico con este ejemplo: siente una atracción irresistible hacia Sibila, la bruja del Natahoyo, pero mientras la del primero de los mentados se transforma en un amor platónico y permanente, la del segundo es sensual y coyuntural, más intensa a medida que la bella se va despojando de ropa en consonancia con la bondad del tiempo. El resultado de tales actitudes es que Monchu se refiere a la bruja con palabras tiernas y rezumantes de lirismo, mientras que Pixín usa un lenguaje salaz, procaz y desvergonzado. Lean este duelo rimado que inicia Monchu en su faceta rapsódica:

-Mil veces con palabras de dulzura, / esta pasión comunicarte ansío; / mas, ¿qué palabras hallaré, bien mío, / que no haya profanado la impostura?

-Dile que a pesar del tormento / de la agonía / de no ser comprendido, / tu rabito contento /aún se movía... / ¿Sin follar estás jodido!

-Quisiera adivinarte los antojos / y de súbito en ellos transformarme; / ser tu sueño y, callado, apoderarme / de todos tus riquísimos despojos.

-Despojos son casquería, / así que, amigo Monchín, / eres mucho más pillín / de lo que yo me creía; / y lo comparto contigo: / me zamparía su ombligo / al igual que sus mollejas, / y sin atender sus quejas, / entre desmayo y desmayo, / no le dejaría un callo.

-Penetre en ti, callada, mi ternura, / sin detenerse en el menor desvío; / como rayo de luna en claro río, / como aroma sutil en aura pura.

-¿Qué ternura, qué lirismo, / qué gran sensibilidad!... / Si yo dijera lo mismo / a mi novia Soledad / a través de una canción, / quedaría patidifusa / y diría con razón / que me cambiara de musa.

Continuarán los duelos (y la Poesía de duelo, claro).

 
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