EN 'La Máscara', el grupo de teatro de cámara que marcó toda una época en Asturias, nos aleccionaban hace muchos años -tiempos de la irrepetible revista 'Primer Acto'- sobre las dos variantes esenciales de la interpretación: al modo brechtiano del 'efecto uve' (Verfremdungseffekt), la 'distanciación' del actor respecto de su personaje, o según las enseñanzas de Stanislavski, con inmersión absoluta en el papel asignado.
La aplicación analógica de las recomendaciones de Brecht puede servir para recapitular sobre los resultados de las últimas elecciones, en este caso con el pretexto de la distancia impuesta por acudir durante unos días a la plaza de toros monumental de Las Ventas del Espíritu Santo.
Queda claro que esos resultados en Asturias equivalen en conjunto -salvo unas pocas excepciones notables, pero explicables sin dificultad- a una fotografía un tanto movida de los producidos en la convocatoria electoral de 2003. Lo que razonablemente cabía esperar. Son también, por ello, la constatación de que fracasó el histérico intento de mistificación interesada de la naturaleza de la consulta: no se votó sobre De Juana Chaos ni siquiera acerca del AVE o la autovía del Cantábrico, sino a Tini, a Gabino, a Ovidio, a Mapi...
La gente no es tonta, a diferencia de lo que deben de creer los augures de la catástrofe, heraldos del apocalipsis, valedores de la 'pinza' anti natura caiga quien caiga, que no tienen escrúpulos para jugar a dos o más paños cuando les conviene y suelen confundir sus deseos con la realidad. Tras cuatro años de homilías laicas no han sido capaces de colocar en el mercado electoral su mercancía averiada. Maveas.