Lunes, 4 de junio de 2007
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OPINIÓN

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¿Por qué nos insulta, señor Ruiz?
Desde hace cierto tiempo, un señor llamado Cosme Ruiz se dedica, periódicamente, a emborronar esta sección de los lectores con insultos, improperios y descalificaciones hacia todos los que no piensan como él. De sus escritos se deduce que el señor Ruiz está seriamente influenciado por los 'efluvios' que emanan de una cadena de emisoras de radio que cada día se dedica a propagar la calumnia, el odio, la patraña y la estulticia. Pero en su última epístola, el señor Ruiz ha cruzado todos los límites, insultando gravemente a todos los que no votan al único partido político nacional de derechas y afirmando que «como todos los españoles no somos imbéciles, algunos no estamos dispuestos...». Además de la fobia hacia los partidos progresistas y sus votantes, el señor Ruiz también destila un odio visceral hacia cualquier tipo de avance social, y muestra una especial virulencia hacia la Educación para la Ciudadanía y hacia el matrimonio homosexual, al que llama mercancía averiada. ¿Pero en qué siglo vive usted, señor Ruiz? ¿Acaso le gustaba más la formación en el fascismo y la dictadura? ¿No le parece lógico que las nuevas generaciones se formen en los valores cívicos y democráticos y en el respeto a las personas y las instituciones? Y respecto a los homosexuales, le sugiero que pregunte usted por ese tema a los jerarcas de la Iglesia Católica, a la cual usted tanto venera. Vaya, vaya y pregúnteles, la jerarquía católica sabe mucho de homosexualidad y pederastia.

Y permítame que le diga, señor Ruiz, que en sus escritos se aprecian demasiados errores, pues habla usted con un supino desconocimiento sobre muchos de los temas que plantea y, además, practica la vieja y desacreditada táctica del «miente, que algo queda». Mas sus intentos son vanos. Y esto es así porque, tras una primera lectura de sus escritos, se aprecia nítidamente una diferencia fundamental entre usted y la mayoría de los ciudadanos (sí, señor Ruiz, ciudadanos, no súbditos). La diferencia consiste en la distancia abismal entre su talante y el de la mayoría, así como en la falta de respeto hacia todo lo que usted no comparte. ¿Se cree usted en posesión de la verdad absoluta? ¿Cómo osa usted insultar a los que no comparten sus ideas? Mire, señor Ruiz, es obvio que padece usted quemaduras de tercer grado en su ego, producidas todas ellas por su inexistente conciencia social. Por ello, necesita usted el consuelo del 'enfriamiento psicosomático' y no ha encontrado mejor terapia que el superfluo intento de insultar a 'los otros'. En su descargo, quiero mencionar la posibilidad de que su forma de actuar se deba a que desconoce la existencia de una preciosa palabra llamada 'concordia'. Pues bien, señor Ruiz, yo pertenezco al inmenso grupo de 'los otros', de los que respetamos a los demás, de los que queremos vivir en paz, democracia y libertad, y de los que no dedicamos nuestro tiempo a contestar con insultos absolutamente a nadie. Porque frente a la provocación, el insulto y la injuria, yo le respondo con educación, cordura y sensatez.

También quiero decirle, señor Ruiz, que una persona con miedo es una persona enferma, pero una persona con miedo a la verdad es una persona incurable. Y de sus escritos se deduce que tenemos en usted un ejemplo evidente.

Me despido de usted, señor Ruiz, y quiero que sepa que yo no soy una persona rencorosa, y si Pandora consiguió volver a cerrar su caja, salvando con ello la esperanza, espero y deseo que usted también consiga cerrar la suya. Aunque trabajo le va a costar, señor Ruiz. Muchísimo trabajo. Reciba usted un cordial saludo de este veterano gijonés, demócrata, progresista y respetuoso con los demás. Y un ruego: deje ya de demostrarnos, escrito tras escrito, su profunda estolidez y procure dotarse de un mínimo de sindéresis. Que tenga un buen día.

 
Vocento

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