Saben que pocas cosas atraen tanto a los clientes. Para muchos, el calor, la palidez o, simplemente, el agobio se cura con un refresco al aire libre. Por eso, los hosteleros cada vez son más exigentes al cuidar uno de sus bienes más preciados: las terrazas. La mayoría aplaude las nueva medida adoptada por el Ayuntamiento: este año, los bares podrán sacar las mesas a la calle durante un mes más. La licencia de mayor duración comprende, en esta ocasión, siete meses: desde el 1 de abril -otros años comenzaba en mayo- hasta el 31 de octubre. Sin embargo, piden más.
«Es muy sencillo: cuantos más meses, mejor», resume Concepción Suárez, propietaria de La Corte, El Pelayo y El Colonial. Concha renueva cada año los permisos para colocar sus tres terrazas, de entre 30 y 40 metros cada una. «Los precios por metro cuadrado son caros, y más en la zona donde yo tengo los locales. Pero puede amortizarse perfectamente siempre y cuando venga buen tiempo», señala sacando a la luz la mayor preocupación de los hosteleros.
Como muchos, piensa que «debido a las características de la región, deberíamos poder aprovechar todos los días del año que hace sol. Eso sí, ajustando los precios: con una tarifa de verano y otra, más barata, de invierno». Aún así, considera un avance, que era «imprescindible», el aumento de la licencia: «Era absurdo que hubiese años en los que no pudiésemos poner la terraza durante Semana Santa».
Agradece, también, otra medida municipal gracias a la cual el pago se ciñe sólo a los meses que, dentro del periodo marcado, solicite el empresario, «aunque a mí no me influya mucho, porque siempre los cojo todos».
Concha coincide con Iván Iglesias, dueño del Café del Valle, en la necesidad de «hacer cumplir con mucho más rigor la normativa. Tú das un paseo y te encuentras con terrazas fuera de temporada y sin respetar ninguna de las directrices que nos marcan».
A Iglesias, que cree firmemente en «las terrazas como atractivo turístico y dinamizador de las calles», no le gustan «aquellos bares que tienen la mesa de Coca-Cola, la silla de Fanta y la sombrilla de Mahou, porque el turista de Oviedo busca cierta calidad estética».
Nueva ordenanza
Para ello, estaba previsto que este año entrase en vigor una nueva ordenanza municipal, con el objetivo de homogeneizar el mobiliario de los distintos locales. En su lugar, se ha añadido una disposición en la convocatoria que advierte de que «no se puede romper la armonía con los edificios colindantes». Punto. No obstante, en la Asociación de Hostelería continúa siendo una prioridad: «A pesar de que finalmente este año se haya prorrogado la normativa de 2005, esperamos que muy pronto, después del verano, podamos desarrollar un trabajo conjunto con el Ayuntamiento para elaborar una nueva regulación», explicó su presidente, Alfredo García Quintana.
Concha e Iván esperan el nuevo texto, pero piden, eso sí, «que no pase como con lo del tabaco, que haces las obras y pierdes tú, porque estás rodeado de locales donde se incumple. Si se hace, que lo lleven a rajatabla».