Manuel Díaz Ron acude a Asturias dos veces al año como jurado del premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional desde que empezó a otorgarse. Esta vez, su viaje le ha servido también para recoger la medalla al mérito civil que concede el Ministerio de Exteriores. «Me siento francés», dijo ayer este hombre al recibirla, «pero me enorgullece ser hijo de españoles». Díaz Ron ha hecho toda su carrera en Francia, como empresario y como político. Fue adjunto a la alcaldía de París con Jacques Chirac desde 1983 y después dirigió la Agencia Francesa de Turismo. También acompañó en la alcaldía de Neully al presidente francés, Nicolas Sarkozi.
Nació en Abres (Vegadeo) en 1925, se crió en Villaviciosa y su padre se tuvo que marchar exiliado a Francia después de la Guerra Civil, ya que había sido alcalde republicano de este concejo. Díaz Ron, emigrado en Francia con 14 años, heredó el gusanillo de la política y fue alcalde de Millau, ciudad de 20.000 habitantes de la región de Mediodía-Pirineos, que es conocida hoy en día porque en ella se asienta el viaducto más alto del mundo. Antes de ocupar esta alcaldía durante tres legislaturas, 18 años, el asturiano había obtenido el título de ingeniero de Caminos y fundado la empresa Compañía General de Electricité, de la que es heredera Alcatel-Alstom.
Díaz Ron desvía la conversación hacia la política europea. Opina que Asturias, y España en general, no pueden enfadarse porque se vayan a recortar en los próximos años las ayudas de la UE: «España recibe mucho de Europa y da poco. Es obvio que si sube el PIB, ya no necesita las ayudas».
Este empresario considera que «Asturias ha sabido renovarse» tras la reconversión industrial, con la diversificación en el sector servicios: «Todas las regiones tiene que pensar en otra manera de ser, trabajar y vivir después de un ciclo de unos 60 años». Díaz Ron cree que «ahora todo pasa por la inversión en I+D+i, la tecnología, el sector terciario, como el turismo en Asturias, y en la producción de energía pensando en la protección del medio ambiente».
Una curiosidad: ahora que el Principado estudia crear una central que aproveche la fuerza de las olas como fuente de energía, Manuel Díaz Ron afirma que hace 25 años su empresa construyó una: «La llamamos central maremotriz, fue la primera en Europa, está situada en la ría del Ransa». Admite que supone una gran inversión, pero que acaba resultando rentable: «Y mucho».
Su larga y cualificada experiencia en la gestión municipal le permite ser escéptico sobre proyectos municipales de Gijón y Oviedo, como el soterramiento de infraestructuras para liberar suelo. «Creo que cuesta mucho dinero y será difícil acometerlo», al menos en Oviedo, que es el caso que mejor conoce. Asegura que la capital se ha convertido «en una de las ciudades más encantadoras de España». Del presidente regional, Vicente Álvarez Areces, afirma que admira su capacidad de trabajo: «Ha hecho mucho por Asturias».
Maestro de la Transición
Díaz Ron insiste en que «es imposible sentirse ciudadano de dos países» y advierte de que sólo puede hablar de política francesa. Incluso afirma que sólo intuye por qué se le concede esta medalla. «He prestado servicios relevantes al Estado español, ya que durante la Transición formé a muchos políticos que querían conocer las instituciones democráticas y les instruía, a título individual».
Efectivamente, los eurodiputados Antonio Masip y Enrique Barón promovieron la concesión de esta medalla, por su colaboración con la Embajada de España en París. Acompañaron a Manuel Díaz Ron en el acto Vicente Álvarez Areces; el delegado del Gobierno, Antonio Trevín, y sendas representaciones de Vegadeo y Villaviciosa.