Miércoles, 6 de junio de 2007
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Bush incrementa la tensión con Putin al criticar las carencias democráticas rusas
El presidente norteamericano afirmó en Praga, antes de acudir a la cumbre del G-8, que el jefe del Kremlin «ha descarrilado los planes para transferir el poder a los ciudadanos»
Bush incrementa la tensión con Putin al criticar las carencias democráticas rusas
PRIMERA CITA. George Bush llega al palacio Chermin, en Praga, en el inicio de su gira europea con motivo de la cumbre del G-8. / REUTERS
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El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, pronunció ayer uno de esos discursos históricos, con un alto contenido político, en el que hizo una encendida defensa del derecho a la libertad y la democracia para todos los seres humanos. Y con críticas severas a países como Rusia, donde, a su juicio, Putin está poniendo en riesgo la evolución democrática del país.

Bush hizo, en el viejo palacio que alberga el Ministerio checo de Asuntos Exteriores en Praga, una alocución en el seno de la conferencia sobre democracia y seguridad, que rindió homenaje a los disidentes comprometidos en la reclamación de la democracia ante los gobiernos que la niegan.

La conferencia podría haber sido una simple ocasión para hacer encajar a ciertos opositores más convenientes. Al fin y al cabo, como dijo el propio Bush, ya se sabe que «los disidentes democráticos de hoy serán los dirigentes democráticos del mañana» (Vaclav Havel y Natan Sharanski lo saben bien y Washington se aprovecha ahora de sus simpatías).

«Relaciones complejas»

De camino a la cumbre de los ocho países más poderosos del mundo, el presidente norteamericano dijo que «más valioso que las armas es la libertad como expresión universal, que es además la única garantía del cumplimiento de los derechos humanos», frente a las visiones totalitarias de las amenazas del extremismo. Bush no se contuvo a la hora de mencionar a los gobiernos a los que se puede reprochar ausencia de democracia, incluyendo a China y Rusia, con los que reconoció que Estados Unidos tiene «relaciones complejas». Y puesto que dijo que pensaba seguir actuando de forma que sea posible «desarrollar nuestras relaciones sin afectar los principios democráticos», tampoco dejó de mencionar los casos concretos de Arabia Saudí, Pakistán o Egipto, que, «siendo nuestros aliados hacen esfuerzos para la apertura democrática, y se lo seguiremos pidiendo». «América puede mantener la amistad con un país y seguir exigiendo que al mismo tiempo se democratice». Las fuertes tensiones que se viven con Rusia no impidieron que el líder republicano dijera claramente que en aquel país la política de Putin «ha descarrilado los planes para transferir el poder a los ciudadanos», una formulación que mereció el aplauso del campeón ajedrecista Gary Kaspárov, quien esta presente en la conferencia como disidente del sistema del presidente Vladímir Putin.

En abierta crítica a la labor del jefe del Kremlin, y en respuesta a sus recientes críticas a Estados Unidos por «imperialista», Bush reforzó su andanada al reiterar que «en Rusia se han tambaleado las reformas, con preocupantes consecuencias para la evolución democrática». Sin embargo, de inmediato, el presidente disimuló las críticas al asegurar que mantiene una buena relación con su homólogo ruso, «lo que nos permite tener capacidad de hablar abiertamente sobre nuestros desacuerdos».

Rechazo de Moscú

Putin ya rechazó en el pasado las denuncias estadounidenses en este sentido y en una entrevista divulgada el lunes se describió a sí mismo, entre risas, como el único «demócrata absoluto y puro» del mundo. Al mismo tiempo, dijo que Estados Unidos ha generado «tortura, personas sin techo, Guantánamo y detención sin tribunales o investigaciones».

De China, el mandatario norteamericano lamentó que la apertura económica no haya sido seguida por una apertura también política. Va a ser complicado cumplirlo, pero Bush reconoció que «pensar en la estabilidad en vez de en la libertad nos lleva a cosas como el 11 de septiembre de 2001».

Frente a los que acusan de intentar imponer los valores occidentales a los demás países, Bush respondió tajante que «la verdad es que hoy en día, los único que están intentando imponer sus valores a los demás son los extremistas».

«La libertad -añadió- puede ser retenida, pero no se puede negar para siempre», y «si luchar por la libertad en el mundo hace de mí un disidente, entonces llevaré ese título con orgullo y dignidad», dijo el presidente estadounidense, en un escenario como Praga, donde primero los nazis de Hitler y luego los comunistas soviéticos aplastaron las aspiraciones democráticas.

«Dicen que es difícil -recordó-. También durante la guerra fría señalaban que el Muro de Berlín era permanente y que la gente que vivía del otro lado jamás se libraría de sus opresores. Pero la historia ha demostrado lo contrario, porque la libertad es un sueño al que tiene derecho toda persona en cualquier parte del mundo y en todo momento», sentenció el mandatario norteamericano.

 
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