Un tribunal militar desestimó el lunes los cargos contra dos de los más sonados prisioneros de Guantánamo, pero lejos de suponer su pase de salida de la infame prisión, es posible que les hayan condenado a una estancia aún más larga en ese limbo legal. La Administración Bush planea apelar la decisión e incluso repetir todo el proceso legal si hace falta. Cualquier cosa antes que dejarles escapar.
El fallo no se pronuncia sobre la inocencia o culpabilidad en los cargos presentados contra Omar Khadr, conocido como el preso más joven de Guantánamo al ser detenido a los 15 años en Afganistán, y Omar Ahmed Khadr, un yemení que trabajase como chófer de Osama Bin Laden. Simplemente se ha declarado incapaz de juzgar a dos «combatientes enemigos» cuando la ley de Tribunales Militares que aprobase el Congreso sólo le autoriza a decidir la suerte de los «combatientes enemigos ilegales». Un tecnicismo semántico que puede aplicarse al resto de los 380 presos de Guantánamo.
El Gobierno dispone de 72 horas para recurrir, pero se encuentra con el problema de que los tribunales de apelaciones ni siquiera han sido creados todavía, ya que el Pentágono estaba convencido de que no tendría que recurrir a ellos.
«No estamos de acuerdo con la decisión», adelantó el portavoz de la Casa Blanca desde Praga, donde acompaña al presidente, George W. Bush, en su gira. Lejos de deslegitimar el proceso, Fratto cree que el fallo demuestra «que el sistema hace un gran esfuerzo para atenerse a la letra de la ley».