El comunicado de ETA dando por finalizado el alto el fuego permanente, declarado en el mes de marzo de 2006, ha causado un impacto en la opinión pública y en las instituciones democráticas. Zapatero ha pedido el respaldo de todas las fuerzas políticas y el líder de la oposición, Rajoy, ha solicitado al presidente que rectifique y vuelva al seno del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Es lógico que Zapatero recabe el apoyo de los partidos democráticos, pero no es menos consecuente que Rajoy le exija dejarse de palabras melifluas y la vuelta a una política de firmeza, arrinconando a partidos ilegales que se mueven en la vida pública y utilizando la vía represiva contra la organización terrorista.
Antes de entrar en disquisiciones sobre el PSOE y el PP, es el momento de preguntarse si fue oportuno levantar tantas expectativas con el llamado proceso de paz, como hizo el Gobierno, cuando no cejó la banda terrorista de extorsionar a empresarios y profesionales en ningún momento, cuando relanzó la lucha callejera en el verano pasado y cuando robó 300 pistolas en Francia. ¿A qué venía aquel discurso sibilino de «hoy estamos mejor que hace un año, pero peor de lo que estaremos el año que viene»? ¿Tenía sentido legalizar la mitad de las candidaturas de ANV, sabiendo que se trataba de una operación de blanqueo de Batasuna, y con el peligro que se corre de que el dinero recibido por ANV de las instituciones sirva para financiar la actividad terrorista? ¿Hay que aplaudir a Zapatero por todas estas medidas?
Capítulo aparte merece la intervención de Zapatero, contestando el comunicado de ETA de vuelta a la actividad terrorista. En un texto de más de 500 palabras, sólo una vez se cita a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y sólo una vez se dice algo relacionado con el terrorismo («violencia terrorista»). En dos momentos se alude al manifiesto de ETA, calificándolo de «equivocación». El 1 de septiembre de 1939, el Ejército alemán ocupó el corredor de Danzig, dando paso a la ocupación de territorio polaco e iniciando las hostilidades que derivarían en la II Guerra Mundial. ¿A alguien se le ocurriría calificar de «equivocación» la decisión de Hitler? ¿Desde cuándo el terrorismo es una equivocación?