Estamos en resaca electoral y, como es tradicional, todos han ganado, para desconcierto -una vez más- de los electores y para hacer menos creíble a la clase política. Por eso, llama la atención que el candidato de IU en Gijón reconozca claramente que ha perdido las elecciones al Ayuntamiento. Eso es hablar claro y no esconder los posibles errores de campaña o cuestionarse los beneficios que recibe un socio minoritario en labores de gobierno, con un partido mayoritario que juega al bipartidismo.
No cabe duda de que las causas de la bajada de IU en Gijón nunca podrán ser achacables, con un análisis justo, a su labor en las concejalías que gestionaba: Vivienda, con una política de alquiler para jóvenes, promoción de viviendas sociales o protegidas que frene los altos precios del mercado; Educación, apoyando la escuela pública como elemento fundamental de un sistema de enseñanza laico y dando las mismas oportunidades a las familias menos privilegiadas económicamente, y Cooperación, demostrando con cifras reales el compromiso de las instituciones con la solidaridad internacional. Y, en definitiva, una política local más comprometida desde la izquierda, con las cuestiones de justicia social, empleo, vivienda y educación que frene las barrabasadas de las leyes salvajes del mercado capitalista.
Entonces, ¿por qué se han perdido concejales? ¿Ha fallado la comunicación con los/las ciudadanos? Posiblemente. Pero deben hacerse también otras lecturas que no pasan necesariamente por cuestionarse las responsabilidades de gobierno.
Estas pueden ser :
-La campaña tremenda a escala nacional del bipartidismo y el voto útil para frenar a la derecha, que siempre ha castigado a Izquierda Unida.
-La crisis desatada a escala regional de la escisión del PCE, que ha minorado su electorado, principalmente a escala regional, pero también en las municipales.
-La campaña manipulada y voceada desde los medios de comunicación con el caso Carnero y Morala, que, aunque se ha explicado hasta dónde llegaban las responsabilidades, ha retraído a votantes externos de la coalición.
-El cuestionamiento interno -minoritario- de la repetición del cabeza de lista en Gijón una legislatura más.
Todo ello ha sumado, a pesar de que se haya hecho un buen trabajo, además del castigo que produce la ley electoral a los partidos minoritarios. Por ello, creo que no es coherente que IU no vuelva a gobernar en Gijón -y Asturias-, ya que es necesaria para frenar los instintos derechizantes del PSOE y seguir demostrando que su proyecto político es válido en una sociedad cada vez más injusta e insolidaria. Ello no quita que se haga reflexión interna y autocrítica, que siempre es necesaria y estimulante.