La Ponencia de Vivienda del Ayuntamiento de Llanes se reunió ayer para aprobar la lista definitiva de las personas admitidas o excluidas para el sorteo de 32 viviendas sociales, en régimen de alquiler, que ya se encuentran terminadas para su entrega en el barrio de San José. Tras la última criba, 268 llaniscos son los que van a estar pendientes de las bolas que salgan del bombo el próximo lunes, a partir de las once de la mañana. Para el multitudinario sorteo se va a habilitar el polideportivo municipal. Otros 52 aspirantes vieron como su documentación era rechazada por diferentes motivos y sus ilusiones se desvanecen antes de la rifa.
Cuatro concejales socialistas y tres populares formaban parte de la comisión, en la que también se integraba Luis Casillas, técnico de la Consejería de Vivienda y Bienestar Social. Elos fueron los encargados de examinar con lupa todos los datos.
No obstante, hay seis peticionarios que no tienen que esperar al lunes para saber que ya cuentan con la adjudicación de una vivienda. Tal es el caso de cinco pescadores, porque los trabajadores de este sector tenían reservado un cupo de cinco casas y sólo se registraron cinco solicitudes. Los afortunados son Ángel Batalla Batalla, Javier Batalla García, José Luis Sobero Jiménez, Raúl Campo Martínez y Juan Carlos Corada Bueno.
Otro tanto sucede en el segmento de minusválidos, con una sola petición, lo que convirtió a David Sierra Amieva en nuevo arrendatario por ser la única persona que tramitó la solicitud bajo el epígrafe de «movilidad reducida».
Para menores de 35 años hay un cupo de 14 viviendas que se tienen que repartir entre 144 solicitantes. En parecidas dificultades están los 95 vecinos que tienen entre 35 y 65 años, que van a tener que competir por nueve viviendas. Los seis peticionarios mayores de 65 años lo tienen bastante mejor, porque buscarán acomodo en alguna de las dos viviendas que salen a sorteo. De las 18 familias monoparentales peticionarias sólo una cuenta con posibilidades de ser agraciada en el sorteo. Queda desierta por falta de solicitudes una vivienda que se iba a adjudicar a emigrantes retornados.