Jueves, 7 de junio de 2007
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Picasso renacido
La Universidad de Oviedo muestra en su edificio histórico una colección de grabados del genio malagueño bajo el título 'El contemplador activo'
Picasso renacido
OBRA. 'Pareja mirando un cuadro en el que aparecen las Tres Gracias'. Fechada en 1966. / E. C.
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Cuentan que Picasso (Málaga, 1881- Mougins, 1973), se vio sumido en una enorme tristeza tras una operación que le mantuvo en el hospital americano de Neuilly, en la afueras de París, casi todo el mes de noviembre de 1965. El bisturí había intervenido su próstata y extirpado su vesícula y él, dicen, se creía castrado. El gran genio, que vivía a partes iguales la pintura y el sexo, se veía al final del camino, y se sintió derrotado. Durante un tiempo no trabajó, pero pronto volvió a su estudio y volcó toda su rabia en una colección de estampas que, curiosamente, no vieron la luz, ni siquiera pasaron por las planchas de grabado hasta su muerte. Esas obras están ahora en Oviedo. Se muestran desde hoy y hasta el 7 de julio, en la sala de exposiciones del edificio histórico de la Universidad de Oviedo.

Reunidas bajo el título 'El contemplador activo', pues Picasso se convierte en esos últimos años de su vida en un voyeur creativo, son obras, según sus custodios, la colección Bancaja, «impregnadas de una soterrada tristeza y también de la melancolía del que ya sólo se siente observador».

Pero no sólo exhibe esta colección un Picasso nostálgico. También está en ella el malagueño sarcástico. De hecho, la «melancolía de sus creaciones está más llena en esta etapa de su vida de humor que de amargura», aseguran los especialistas. 'El contemplador activo' retoma, además, su erotismo más mordaz.

Es sabido que fue en sus trabajos finales donde Picasso se vuelve mucho más abierto. Casi con noventa años realiza su obra más atrevida y erótica. Las suites Vollard, que ya han sido colgadas en Gijón, en los museos Evaristo Valle (la 347) y en el Nicanor Piñole (la 156), son la prueba más evidente. Pero no sólo se decide el pintor, escultor y ceramista por contar la actividad sexual de cuanto le rodea. En sus años finales adopta otras preferencias. En este caso de forma. Descubre en el grabado y el dibujo una manera de expresar «cuestiones que no le era posible afrontar con de la pintura» y surgen con este medio «los protagonistas clave de la vida del artista».

'El contemplador activo' son, finalmente, sesenta creaciones, realizadas entre 1966 y 1968, que fueron estampadas varios años después, ya fallecido Picasso, entre 1975 y 1977, en el taller parisino de Crommelynck. De cada una se hizo una tirada de cincuenta grabados numerados, además de quince estampas de artista. Todas editadas por la galería Louise Leiris en 1981, que hizo sellar con tinta cada una de las estampas con una marca que reproduce la firma de Picasso. A esta galería compró la colección la Fundación Bancaja, una colección que llega a Oviedo agrupada en seis temas.

'Lo intemporal: el pintor y la modelo', 'En el teatro: la lívido del ver, el erotismo indiscreto'; 'El cornudo'; 'Las penalidades de la vejez'; La mirada lúdica: el circo', y 'La amistad: Piero Crommelynck'.

 
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