Jueves, 7 de junio de 2007
Registro Hemeroteca

en

GIJÓN

GIJÓN
Curar heridas de ola
El gijonés Sergio González devuelve su aspecto original a tablas antiguas de surf para coleccionistas de toda España y fabrica sus propios modelos con técnicas aprendidas en Australia y Hawai
Curar heridas de ola
LIJADO. Sergio restaura una tabla en su taller del polígono de Bankunión 2, en Tremañes. / PIÑA
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

El primer surfista español fue Jesús Fiochi. Para él, en Casa Lola (una de las primeras fábricas de tablas), crearon el único 'stringer' made in Spain de los años 70, bajo la marca Jerónimo. Su logo, una cabeza de indio. El 'stringer' es una forma de tabla caracterizada por tener una muesca hacia dentro a ambos lados, un poco más abajo de la mitad. Quien sabe todos estos detalles y los cuenta es un buen conocedor del mundo del surfing, Sergio González Alonso, que empezó a los 19 años como restaurador de heridas de ola para su tabla y las de sus colegas y ahora tiene su propia empresa en el polígono de Bankunión 2: SGA Custom Surfoards, dedicada a la reparación, construcción y restauración de tablas de surf.

«Cuando empezamos, decían que el surfing era cosa de hippies, pero ahora lo practican los padres con sus hijos», dice Sergio. Estudió automoción en la escuela Politécnica y luego trabajó como mecánico en Alemania, en la factoría de Volvo. Aquello no era lo suyo. «Cuando dije lo de la empresa, mi padre me dijo que si estaba loco, que cómo iba a sacar dinero con las tablas. Ahora soy un empresario autónomo, estoy casado, tengo una niña y trabajo como un loco». Poco de hippie y mucho de currante.

El trabajo le llega a este gijonés de 32 años de distintas partes de España. Coleccionistas del País Vasco, Madrid, Barcelona, Galicia y Valencia contactan con él para restaurar sus tablas antiguas. Sergio limpia, lamina (recubrir de barniz) y da esplendor a las pesadas tablas que se comenzaron a construir en España en los años 70 gracias a las fotografías. «Todo lo que había entonces era de Francia y costaba mucho, así que los que empezaron lo hacían por las fotos y laminaban con lo que podían. Yo he visto tablas laminadas con resina de barco y una del 75, hecha en Cantabria, que estaba recubierta de tela de camiseta», dice Sergio.

Por sus manos han pasado muchas rarezas, incluso algunas piezas originales de la primera fábrica que hubo en España, Santa Marina. «Hay dos tipos de coleccionista, los que prefieren los modelos españoles, todos de los 70, y los que eligen las tablas americanas, de marcas como Team Bolt o Mark Richards o Hobbie, que son de los 60». En Asturias, hasta la década de los 80 no se vendieron tablas. «La gente de aquí las conseguía sobre todo inglesas, porque se las compraban a los guiris que venían de vacaciones... Aunque la leyenda negra dice que muchas desaparecían por la noche, sobre todo de las marcas Crystal y Tikki», explica el 'shaper'.

'Shaper'

Dentro del mundo de las olas y las tablas hay todo un vocabulario. La palabra inglesa 'shaper' designa al que da forma a las tablas. Sergio empezó su carrera de 'shaper' «casi limpiando el taller y viendo como lo hacían», en la fábrica de Peñarrubia, en 1997. También trabajó en IZA y Slash, dos talleres asturianos. Y luego, hace dos años, decidió independizarse. Pero antes, viajó. En Australia observó cómo era el día a día en la factoría de Kirra, un taller en el que seis 'shapers' trabajan para distintas marcas.

Luego estuvo en Hawai. «Ahí fui a trabajar para el 'backshaper' de John Carper y aprendí a hacer tablas para ir remolcado por una moto acuática, para coger olas gigantes, de 20 o 30 metros, que son más finas y tienen que pesar mucho. A algunas les metíamos plomadas para que pesaran más», explica Sergio.

El 'shaper' gijonés colabora con otro de Bidart, Axel Lorenz, el encargado de dar forma a las tablas diseñadas por SGA Custom Surfoards. La parte gráfica la diseñan dos tatuadores con aerógrafo o con rotuladores posca, que sirven para hacer tribales, olas y caricaturas. Una tabla creada desde cero por Sergio puede costar unos 500 euros y la restauración de una antigua, entre 100 y 1.000, dependiendo del estado en que llegue a él.

Desde China

«Los materiales que utilizo para la restauración son todos de importación, americanos, los mejores», indica. Una tabla a precio de coste para el propietario de una tienda, vale 250 euros. Pero la producción china también se está colando en este terreno: «Una tabla de China cuesta sobre 100 euros y la calidad no es mala. A este paso, se van a comer el mercado. En Francia están muy quemados con eso y si alguien lleva a arreglar una de estas tablas, le cobran el doble».

En Gijón, los arreglos en las tablas suelen ser menores. «Sobre todo rajas o abollones porque chocan entre sí. Ahora hay mucha gente que hace surfing», dice el mecánico reciclado en 'shaper', un chico al que le gustan las tablas vintage y reconoce que siempre se le dieron bien las manualidades.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo


Canales RSS