La crisis desvelada en la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV) tras la reelección como presidente de Amador García García se solucionará de puertas adentro. «Voy a intentar arreglarlo de forma interna, desde dentro», aseguró ayer el presidente reelegido el lunes en una asamblea general extraordinaria que consiguió un récord de participación.
Esa masiva afluencia dejó patente también la división y las marcadas diferencias de postura que mantienen los diferentes colectivos vecinales. La candidatura de García, la única presentada, consiguió 74 votos a favor y 46 en contra.
El martes, en declaraciones a este periódico, varios presidentes vecinales hablaron de la crisis por la que pasa el movimiento y algunos criticaron la gestión realizada por García y su equipo durante los dos últimos años. «Voy a intentar hablar con la gente, buscar soluciones», insistió ayer el presidente, quien prefirió no realizar más declaraciones ni opinar sobre las críticas vertidas a su trabajo «porque el ambiente está muy tenso».
Problemas
García recalcó que prefería resolver la crisis en el seno de la asociación: «Buscaré soluciones hablando entre nosotros y sin descalificar». Los problemas entre las distintas asociaciones de vecinos se palparon en la asamblea celebrada el lunes en la sede de la federación. Algunos de los asistentes criticaron que el presidente no les dejara intervenir y dijeron que en la organización faltaba democracia.
Otros, explicaron que el problema de fondo son las «directrices políticas» que reciben algunas asociaciones y defendieron la gestión de Amador García.