El etarra Iñaki de Juana Chaos ingresó a las 18.23 horas de ayer en el centro penitenciario Madrid VI (Aranjuez), tres meses y cinco días después de que el Gobierno ordenara su traslado al hospital Donostia de San Sebastián. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tras reunirse con Alfredo Pérez Rubalcaba, hizo suya la propuesta del ministro del Interior de que el preso fuera trasladado a una cárcel alejada del País Vasco una vez el centro donostiarra informara por escrito a Instituciones Penitenciarias de su alta hospitalaria.
Interior decidió la pasada semana que De Juana no volvería a su domicilio con vigilancia telemática y que sería trasladado a una prisión, en principio la donostiarra de Martutene, una vez que los médicos firmaran el alta hospitalaria del recluso. Ya para entonces, según informaron fuentes gubernamentales, los servicios de Información había comunicado al Gobierno la inminente ruptura del alto el fuego. El Ejecutivo, no obstante, prefirió retrasar el anuncio a la espera del comunicado de ETA.
Además, el fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido, había informado a la directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, de que si De Juana volvía a casa para cumplir en prisión atenuada los 14 meses que le restan de condena la Fiscalía de la Audiencia Nacional recurriría esta decisión y pediría su ingreso en la cárcel para evitar la alarma social generada por las imágenes del terrorista de paseo por la calle.
La situación de De Juana fue uno de los puntos que Zapatero discutió con los altos cargos de Interior en la reunión que mantuvieron en La Moncloa el martes por la noche, horas después de conocer la ruptura del alto el fuego. Pérez Rubalcaba comunicó al presidente del Gobierno que, horas antes, había recibido el alta hospitalaria del hospital Donostia y que los informes de dos médicos de Instituciones Penitenciarias confirmaban que el recluso estaba en condiciones de volver a la enfermería de cualquier centro penitenciario. Fuentes que participaron en esa reunión apuntaron que el ministro y el presidente coincidieron en que De Juana debía ser trasladado fuera del País Vasco. Instituciones Penitenciarias eligió Aranjuez por su proximidad al hospital Doce de Octubre.
Medios médicos
A primera hora de la mañana de ayer, Mercedes Gallizo firmó la orden de traslado a Aranjuez y notificó su decisión al juez central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis de Castro, quien dio traslado a la Fiscalía, que, a su vez, informó a favor de anular la prisión atenuada.
El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, redactó el escrito y pidió al magistrado que autorizara a Instituciones Penitenciarias a alimentar de manera forzosa al interno si éste vuelve a su huelga de hambre. En concreto, reclamó que diera luz verde a los médicos de Instituciones Penitenciarias para que utilicen todos los «medios médicos y sanitarios necesarios» en cuanto detecten que existe un «riesgo o peligro cierto para su integridad». La solicitud del fiscal no es en balde. Al parecer, De Juana habría comunicado al personal del hospital Donostia su intención de reanudar el ayuno si no era trasladado a su domicilio. Incluso, habría tenido preparada la maleta con sus pertenencias convencido de que iba a regresar a su casa.
El juez de Vigilancia Penitenciaria recuerda que el etarra no ha recibido el alta médica, sino hospitalaria, por lo que es mejor y más cómodo que sea ingresado en la enfermería de la prisión para continuar su tratamiento, lo que en su opinión respeta la decisión de conceder al recluso la prisión atenuada en función de su estado de salud adoptada el pasado 1 de marzo.
Entonces, en plena huelga de hambre, aquella resolución permitió su traslado al hospital donostiarra. Ahora, el juez considera que el mismo criterio avala su retorno a prisión, donde De Juana Chaos deberá seguir con su medicación y con «controles aeróbicos» bajo control del personal sanitario, que deberá «controlar las dolencias».
La decisión confirma su segundo grado penitenciario y cierra el posible envío del preso a su casa, sin perjuicio de que la Junta de Tratamiento de Aranjuez, que revisará su situación en agosto, le reclasifique. El recluso, hasta que cumpla la condena, sólo podrá salir del centro penitenciario para revisiones de medicina interna, traumatológica, psiquiátricas y otras dolencias que no puedan ser tratadas en la enfermería del centro.
Obtenido el aval judicial, De Juana llegó a la prisión a las 18.23 horas en una ambulancia. La comitiva estuvo escoltada por un vasto operativo de protección, primero de la Ertzaintza y luego de las fuerzas de seguridad del Estado. La Policía autónoma desplegó al menos 16 furgones en las inmediaciones del centro, mientras que la Guardia Civil envió tres coches camuflados para escoltar la ambulancia hasta Madrid.
Instituciones Penitenciarias, en una nota oficial, justificó su decisión de trasladar a la Comunidad de Madrid al preso «al haber desaparecido el riesgo vital», según los informes de los médicos de prisiones y del hospital. «A pesar de que el riesgo para su vida ha desaparecido -explicó Interior- el interno sufre algunas secuelas de la prolongada huelga de hambre que mantuvo». Por ello, Prisiones concluye que Aranjuez «es el lugar adecuado para desarrollar el programa de tratamiento señalado por los especialistas médicos del centro hospitalario y confirmado por los técnicos de Instituciones Penitenciarias».
Desde el Partido Popular, el diputado Alejandro Ballesteros pidió un régimen penitenciario más severo para De Juana y criticó al juez De Castro.