Jueves, 7 de junio de 2007
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Un joven alemán desequilibrado intenta subir al 'papamóvil'
No tenía intenciones violentas y fue reducido sin que Benedicto XVI llegara a enterarse de nada
Un joven alemán desequilibrado intenta subir al 'papamóvil'
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Un pequeño susto, convertido de inmediato en momento mediático de impacto, alteró ayer la audiencia pública de los miércoles de Benedicto XVI en la plaza de San Pedro. Un joven exaltado saltó la valla que separa el público del paso del Pontífice en el 'papamóvil' y, aunque intentó alcanzar el vehículo, fue reducido casi antes de tocar el suelo. Todo sucedió muy deprisa y ni los fieles, y ni siquiera el Papa, se dieron cuenta de lo ocurrido, que luego fue mostrado por las imágenes televisivas.

El individuo, vestido con una camiseta rosa y una gorra de béisbol, resultó ser un alemán de 27 años que no tenía intenciones violentas, pero intentó subir al coche de Ratzinger, quizá para tocarle.

Según el Vaticano, el joven mostraba «claras señales de desequilibrio» y fue examinado por médicos psiquiatras. Tras ser interrogado por el juez único del Vaticano, Gianluigi Marrone, éste ordenó que fuera internado bajo vigilancia en un centro sanitario. «Enseguida ha quedado claro que no pretendía atentar contra el Papa, sino hacer un acto demostrativo para llamar la atención», explicó luego Federico Lombardi, el sacerdote que ejerce de portavoz vaticano.

Se trata del primer incidente serio de orden público que se produce en San Pedro durante el papado de Benedicto XVI, elegido en abril de 2005, aunque no es alarmante y es un riesgo calculado del deseo del Pontífice de acercarse a la gente.

La reacción de los doce agentes de seguridad que rodean el 'papamóvil' fue inmediata, y enseguida fueron asistidos por dos policías italianos. De hecho, el joven saltó delante de uno de ellos, colocado mirando a la valla, y le cayó prácticamente encima. Tres agentes le sujetaron antes de que saltara. Un guardia suizo también acudió con rapidez. El caso hace pensar inevitablemente en la seguridad que rodea al Papa.

En realidad es fácil hacer lo que hizo ayer este sujeto, pero es seguro que el resultado es el que se produjo. El acceso a la plaza de San Pedro es libre. Simplemente es necesario pasar por la columnata bajo la observación de los agentes italianos que custodian las entradas.

Salvo situaciones de especial emergencia nunca se usan los numerosos detectores de metales colocados en el recinto y que pueden ver los turistas. Dicho fríamente, uno puede entrar con una pistola. Otra cosa es que tenga ocasión de usarla, pues el recinto está lleno de policías.

En primera fila

También es sencillo estar cerca del Papa, pues se pasea al principio y al final de la ceremonia por un amplio recorrido que da la vuelta a la plaza entre el gentío. Suelen ir a San Pedro unas 50.000 personas, pero hay mucho espacio entre los grupos y se deambula con facilidad hasta las vallas.

Además la gente guarda la compostura y no se da codazos. Es decir, se puede estar en primera fila para ver el paso de Benedicto XVI.

 
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