«¿Qué van a decir los chavales, 'toca ser solidario a cuarta' y luego, cuando salgo, me olvido?». Oswaldo López, orientador del Instituto de Enseñanza Secundaria La Magdalena de Avilés afirma no estar «por la labor de que Educación para la Ciudadanía sea una asignatura». Como él, otros docentes que trabajan en centros educativos públicos criticaron ayer la utilidad de la nueva asignatura que empezará a impartirse en Asturias a partir del curso que viene.
Los profesores coinciden en dos apreciaciones: «Ha sido una asignatura impuesta, sin debate social ni profesional previo» y «podría convertirse en un cajón de sastre, en otra 'maría'». El profesor de Geografía e Historia del IES de Moreda José García ahonda en el origen de la nueva materia: «Cuando algo falla en la sociedad se crea una asignatura y ya, solucionado». Cree que una nueva asignatura en Secundaria «no es muy útil y quita tiempo a otras materias». Aunque le parecen «exageradas» las posturas de objeción apoyadas que detrás de la asignatura subyace un adoctrinamiento político, reconoce que «la transversalidad de la primera Logse era lo ideal».
Oswaldo López sostiene lo mismo y añade que Educación para la ciudadanía «no dejará profundizar en los temas que propone, porque una o dos horas a la semana no dan para plantear debates serios». Otra de las dificultades que observa radica en su evaluación: «Voy a irme a los extremos, ¿si tengo un alumno nazi significa que ya ha suspendido, que nunca aprobará?».
Otro profesor de Historia, pero del IES Montevil de Gijón, José Luis Iglesias, opina que no habrá problemas a la hora de examinar, «porque la asignatura tiene unos sistemas de evaluación normales, que consisten en valorar si se adquiere un conocimiento, no su adhesión incondicional a él». Aunque le parece que «no será muy complicado» implantarla, critica que se haya «impuesto por el artículo 33, porque viene desde arriba, no se ha dialogado y va a ser muy 'light'». Pero defiende «el derecho del Estado y su obligación a que haya una educación en valores».
Libertad de cátedra
Los profesores de Historia o los de Filosofía podrían ser los encargados de impartir Educación para la Ciudadanía. Jesús Álvarez enseña Historia en el IES Naranco de Oviedo y puntualiza que «la implantación de la asignatura en la pública va a ser normal, pero nace de una ley que no ha tenido el consenso apetecible». En particular, a él le recuerda a «la Formación del espíritu nacional del Franquismo. No es lo mismo, pero tiene algún atisbo de algún elemento de ideología».
Si le tocara dar esa clase, Álvarez asegura que «intentaría cumplir el cometido profesional, apoyado en la libertad de cátedra». Miguel Ángel Cadrecha Caparrós, del centro de adultos de El Fontán de Oviedo, también se agarraría a esa libertad de cátedra. Desde su punto de vista, la nueva asignatura «es una pérdida de tiempo absoluta, sería como dar clase de educación para la higiene y recuerda a la Formación del espíritu nacional, suena a profesores adictos».
«No es de recibo que exista esta asignatura, que debe suplirse con la práctica cotidiana de sus contenidos», explica José María Rosell, profesor de Matemáticas del IES Doña Jimena de Gijón. Añade que «son temas fundamentales, pero deben aplicarse de otra manera». Aún así, considera que «ha generado un enfrentamiento absurdo y el tema de la objeción de conciencia es una aberración que debería perseguirse, es como si se objetara de enseñar matemáticas».
Concertada
La educación concertada tendrá libertad para adecuar la nueva materia. Por este motivo, el director del Colegio Corazón de María de Gijón, Alfredo García, comenta que «se aplicará la asignatura conforme a la legalidad y trabajando siempre desde el ideario del centro». La profesora de Religión y Lengua del Colegio Virgen Mediadora de Gijón, Lourdes Rodríguez, aseguró que en el centro están «muy contentos, porque es una asignatura preciosa». Considera, además, que está libre de imposiciones: «¿Adoctrinamiento en estos tiempos? Eso ya no se da».