Sus dos goles de anteanoche en Liechtenstein -el segundo de ellos, con una espectacular chilena- clarifican el futuro de la selección española. El delantero langreano David Villa señaló ayer, tras el regreso a España, que las dos victorias conseguidas en la última semana días por el equipo de Luis Aragonés han clarificado las opciones de lograr la clasificación para la Eurocopa de 2008.
«El objetivo de ganar en Letonia y Liechtenstein se ha cumplido y hemos despejado esa nube que había en torno a la clasificación. Ahora depende de nosotros mismos», apuntó el valencianista, que añadió que «lo que empezó muy mal a principios de año, con las derrotas ante Irlanda del Norte y Suecia, se ha enmendado un poco».
'El Guaje', que ya suma doce tantos en 23 partidos internacionales, se mostró feliz por su rendimiento personal. «Creo que estoy haciendo las cosas bien con la selección . Estoy contento y sigo pensando en trabajar para mejorar mis números y hacerme un poco más de nombre», señaló.
El atacante asturiano cree que «hay muy buenos delanteros, retirados y en activo, que no han conseguido llegar a mis cifras. Fue una pena no haber conseguido el 'hat-trick', aunque estoy contento por la victoria», dijo en referencia al penalti que falló.
El ex sportinguista considera que la implicación de los internacionales del Barcelona, el Sevilla y el Real Madrid, inmersos en la lucha por el título de Liga, fue absoluta en ambos partido. «Durante la concentración se produjeron la típicas bromas, pero nada más que eso. Demostraron sobre el campo que estaban al cien por cien con la selección y ahora les espera un final de Liga apasionante», afirmó.
Los deberes hechos
España regresó de sus excursiones a Riga y Vaduz con los deberes hechos por obligación, sin mucho interés, y con un aprobado raspado en junio. Aunque siga sin ilusionar, anestesiada desde el Mundial y con una falta de gol preocupante, al menos la selección de Luis se ve avalada ahora por la clasificación -ocupa uno de los dos puestos del grupo que dan acceso a la Eurocopa- y, sobre todo, por un calendario muy beneficioso a la vuelta del verano.
En el pesado viaje de vuelta, los internacionales parecían reconfortados al analizar la tabla en los periódicos y comprobar que, a falta de un año, el Europeo está muy cerca. Regresaban a la disciplina de sus clubes con los objetivos cumplidos y más cansados por los autobuses, las esperas en los aeropuertos y los aviones, que por el ejercicio físico. Abandonaron a medianoche Liechtenstein y desde ahí dos horas de autobús a Zürich. Tras menos de cinco horas de sueño, vuelo chárter.
A España le quedan cinco partidos, pero corre cuesta abajo y con viento favorable. Salvo catástrofe, ganará el 8 de setiembre en Islandia (hundida tras empatar en casa con Liechtenstein y recibir una manita en Suecia) y sumará su sexto triunfo consecutivo, cuatro días después, ante Letonia, en Oviedo. Antes, a modo de preparación, jugará un amistoso en Grecia, el 22 de agosto. Luego llegarán tres citas más duras, aunque igual ya queda margen para algún pinchazo. Jugará el 13 de octubre en Copenhague, igual a puerta cerrada si la UEFA castiga a los daneses por la agresión a un árbitro, y quizá el empate baste. Los últimos compromisos esperarán hasta noviembre. El 11, Suecia visitará Madrid y el 21, Irlanda del Norte jugará en Las Palmas.