Los trabajos de renovación en el campo Juan Muro de Zaro cumplen sus plazos y aún con el edificio social en plena reforma, ya en su última fase, otras cuestiones pendientes están ya finiquitadas. Es el caso de la red de protección de la banda que linda con el río, y el de la cubierta de la grada de Preferencia, dañada por un temporal hace dos meses y renovada al completo.
La malla tiene una altura de 8 metros y está situada a lo largo de toda la banda, completando 108 metros de material de nylon blanco de alta calidad, tratado para resistir los golpes de los balones, y sobre todo las inclemencias meteorológicas, el frío, la lluvia y el calor.
Suena curioso, pero hemos tenido que llegar a estas alturas para evitar las continuas expediciones a la zona del río para recuperar los balones, y que en muchas ocasiones acabó en remojón para el voluntario de turno. Pese a la nueva red de protección, «algún jugador todavía echará el balón al río en un despeje», advertía ayer uno de los encargados de las reformas.
La malla comparte espacio con tres nuevas torretas de luz que la Fundación Deportiva Municipal trasladó desde la cancha de hockey del exterior del Polideportivo de La Magdalena. Junto a las que ya están en el resto de zonas del campo, la iluminación está completada.
La otra novedad que presenta deste estos días la instalación es la cubierta de Preferencia, que se vino abajo en una parte por efectos del viento. El Ayuntamiento optó por la reforma inmediata y después de tirar toda la techumbre antigua, se ha dispuesto una nueva cubierta.
El material de la nueva techumbre es de chapa galvanizada y prelacada, fijada son sujeciones de tornillería industrial de alta resistencia, y que en toda su extensión alcanza 1.750 metros cuadrados de material.
El edificio avanza
Con estas dos últimas reformas el Muro de Zaro queda pendiente de la finalización de los trabajos en el edificio social, la que será 'casa del fútbol' de Avilés. Apenas quedan remates, como la instalación eléctrica, la escalera, distintos remates, la pintura y el acabado para que los clubes y la delegación federativa ubiquen sus oficinas en uno de los despachos.
Los cálculos de entrega están en los dos meses, por lo que agosto-setiembre será el momento, con una última obra por ejecutar: la dependencia para habilitar la clínica de la mutualidad de futbolistas, una de las necesidades por cubrir que más apremia, pero que tiene que esperar una temporada para tener sede fija en un desconocido Muro de Zaro.
La escuela taller Santa Bárbara, que tiene dos años más firmados de vigencia, sigue dando los frutos que su promotor, el todavía concejal de deportes Román Antonio Álvarez, diseñó cuando puso en marcha su idea.
En el caso del viejo Santa Bárbara, el bisturí de profesores y alumnos de la escuela ha obrado un auténtico cambio radical. En este caso, para mejor, sin entrar ahora, tiempo habrá, en el contenido que se le da a una instalación de rango que alberga competiciones menores pese a su capacidad.
Proyectos futuros
Sin conocer su destino en el nuevo equipo de gobierno municipal, el concejal recuerda que «hemos avanzado bastante porque había mucha necesidad, pero todavía hacen falta mejoras en el fútbol del municipio seguirán en la próxima legislatura».
Román Antonio Álvarez explica que «la escuela no deja de trabajar y quedan cosas por hacer, como los vestuarios del campo de La Luz, que ya lo tenemos protegido con el cierre. Y cuando llegue la oportunidad, se afrontará el cambio a sintético de ese mismo campo de arena, y los de Tabiella y Miranda».