El cuerpo de la pequeña Gemma King, la niña de once años que falleció el miércoles en los Picos de Europa, no será repatriado a Inglaterra hasta el lunes. Al menos así está previsto en Funerarias del Oriente, empresa que se encargará de esta tarea. Los trámites para hacerlo posible llevan su tiempo y, con un fin de semana de por medio, las cosas se han alargado aún más.
Salvo problemas de última hora, Gemma será trasladada tras el fin de semana a su país, donde donde recibirá el último adiós de familiares y amigos. Su padres y su hermana Laura, de 8 años, que disfrutaban con ella de unas vacaciones en Asturias, ya la esperan en su hogar. Destrozados por la pérdida, partieron a Inglaterra al día siguiente del accidente.
La niña murió a consecuencia de un golpe contra unas rocas, tras precipitarse desde una altura de unos cuatro metros. El suceso se produjo mientras jugaba con su hermana pequeña en la majada de Camburero, donde habían parado a comer cuando hacían la ruta entre Bulnes y Vega de Urriellu. Fue una desafortunada caída en una zona que, en principio, no resultaba peligrosa.
El accidente se produjo a mediodía. Inmediatamente, el padre corrió hacia el refugio, donde tenían pensado pasar la noche, en busca de ayuda. Por el camino se encontró con dos compatriotas que le precedían en la ruta y éstos alertaron al 112. La espera de cerca de dos horas hasta que llegó el helicóptero se hizo dura, mientras la vida de la pequeña se iba poco a poco. A pesar de que su padre y otro grupo de excursionistas trataron de reanimarla, ni ellos ni los servicios médicos pudieron hacer nada por ella.