Mano de obra barata y reemplazable, incapaces de distinguir entre el bien y el mal, maleables, obedientes, moralmente destruidos. Son algunos de los calificativos que utilizó ayer el coordinador de la asociación Nakupenda África en Navarra, Ramón Arozarena, durante una charla enmarcada en el foro solidario que se desarrolla en el parque de Las Meanas para definir el perfil de los más de 300.000 niños soldado que actualmente se estima que hay en el mundo.
Ramón Arozarena se ha dedicado durante los últimos años a estudiar la situación de los niños soldado fundamentalmente en África. Tiene clara cual es la razón de que exista este fenómeno. «La mayoría de los conflictos en los que participan tienen que ver con la explotación de los recursos naturales de África. Se les recluta de dos formas: mediante secuestros forzosos o de forma voluntaria, poniendo este término entre comillas. Viven en un clima de pobreza sin perspectivas y en el ejército encuentran un 'empleo' y una 'seguridad' en un entorno dramático», explicó Ramón Arozarena, quien quiso dejar clara cuál es la definición de niños soldado. «No son sólo los que portan armas, también están los que trabajan como cocineros, espías o porteadores. Un niño soldado es aquel que está dentro de la estructura de un ejército. Y también están las niñas, que generalmente son secuestradas como esclavas sexuales», explicó el coordinador de la asociación Nakupenda África.
Uno de los primeros obstáculos que deben superar muchos niños soldado es el de «intervenir en sus propias comunidades. Con eso tratan de desarraigarlos de su entorno, de su comunidad», afirmó Ramón Arozarena. El proceso inverso, el de la integración una vez acabado el conflicto, es aún más complicado. «Hay proyectos para tratar de educar a los niños y reintegrarlos en la sociedad. Es especialmente doloroso para las niñas, violadas y madres solteras en su mayoría, dos aspectos que contribuyen a minar su autoestima por convenciones sociales», explicó Ramón Arozarena.
El coordinador de la asociación Nakupenda África no estuvo solo en la charla. Junto a él se sentó Antonio Rosa, fotógrafo de CC OO Cataluña que ha realizado un documental titulado 'No es un juego' y una serie de reportajes sobre la explotación laboral infantil. «Hay 218 millones de niños en el mundo en esta situación. Si fuera la cifra de afectados por un desastre natural sería portada de todos los diarios del mundo», afirmó el fotógrafo.
Su trabajo de investigación no estuvo exento de dificultades. «Lo más difícil es ganarse la confianza de los niños. Para ellos el trabajo es una forma de sentirse valorados pero se les priva de la infancia. Hay que pensar que si hay trabajo para los niños es porque hay trabajo pero resulta más rentable económicamente contar con niños. No protestan», manifestó Antonio Rosa.
El foro solidario se clausurará hoy con la celebración de una mesa redonda sobre trabajo infantil y educación en la que intervendrán Ciro Madeira, del movimiento de los Sin Tierra de Brasil, Faustino Villabrille, cooperante en Guatemala y Blanca Díez, de Mensajeros por la Paz. Además, el grupo musical Samakin y los Yorubatukada ofrecerán una actuación a las nueve de la noche con la que se pondrá fin a esta cuarta edición del Foro Solidario.