Las Sardinas de Oro miraron ayer al Centro Niemeyer como nunca antes se hizo en la ciudad. El Teatro Palacio Valdés acogió la entrega de los tradicionales galardones en una velada en la que los tres galardonados (Enrique Valentín Iglesias, secretario general de Iberoamerica; Juan Carlos Torres Inclán, presidente de Duro Felguera; y Manuel Díaz, presidente de Emi Music para España y Portugal) destacaron la importancia del centro cultural al tiempo que proclamaban su amor hacia Asturias.
Las interpretaciones de la Agrupación Folclórica Sabugo, ¿Tente Firme! aportaron la imprescindible nota de asturianía a la velada en la que el alcalde, Santiago Rodríguez Vega, se despidió de los asistentes, agradeció el apoyo del presidente Areces para impulsar el Centro Niemeyer y solicitó una ovación para su sucesora en el cargo, Pilar Varela Díaz.
Manolo Díaz aportó la emoción a la ceremonia. Nada más recibir la Sardina de Oro, la besó en repetidas ocasiones y se la acercó al corazón. Su emoción fue evidente cuando, en su intervención, recordó a su abuelo, Pepe Díaz; su padre Manuel Ángel Díaz, y a su tía, Laura Machín, básicos en una infancia donde su paraíso particular se materializó en Avilés. «De niño, Avilés era una ciudad mágica, hedonista, con muchísima luz que desapareció con un desarrollo salvaje y que ahora comienza a recuperar», afirmó. Entre los motivos de esta ilusión, se encuentra el Centro Niemeyer, que «debe contribuir a promover la paz y armonía en el planeta».
Juan Carlos Torres Inclán agradeció el premio, atribuyéndolo a «los hombres y mujeres de Duro Felguera, que durante siglo y medio ha sido uno de los pilares de la economía asturiana y lo seguirá siendo en el futuro». Aseguró que «ha llegado la hora de Avilés, la hora de reivindicar el lugar que se merece en el contexto de Asturias. Proyectos como el Centro Cultural Niemeyer e iniciativas como el Parque Empresarial hacen justicia con la comarca».
Enrique Valentín Iglesias, que además es patrono del Centro Niemeyer, destacó que se trataba de una «gran iniciativa que significará mucho para la ciudad, no sólo en atracción de turismo, sino para apoyar su reconocimiento en el mundo», subrayando que su trascendencia beneficiará a Asturias y España. Iglesias concluyó destacando la importancia de la comunidad iberoamericana en la que ahora trabaja, en la defensa «de valores como la paz».
Cerró las intervenciones el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, que elogió la trayectoria pública de Santiago Rodríguez Vega, y también habló del Niemeyer. «España no renuncia a la vocación Iberoamericana y Asturias contribuirá a ella con proyectos tan emblemáticos como el Niemeyer, que reflexionará sobre los valores de los premios Príncipe».