Sábado, 9 de junio de 2007
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Sin ceder un set
El Torneo Roland Garros reedita mañana la final entre Nadal y Federer, que en sefininales derrotaron a Djokovic y Davydenko
Sin ceder un set
FINALISTA. Rafa Nadal devuelve una bola durante su partido ante Djokovic. / AFP
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El deseo de la mayoría de aficionados se cumplió: Rafael Nadal y Roger Federer protagonizarán mañana(15 horas) la final soñada en Roland Garros 2007. El balear superó en la penúltima ronda al serbio Novak Djokovic (6) por 7-5, 6-4 y 6-2, en dos horas y veintiocho minutos, y el suizo se impuso al ruso Nikolay Davydenko (4) por 7-5, 7-6 (5) y 7-6 (7), en tres horas y un minuto. Tanto Federer como Nadal se adjudicaron la victoria en tres sets consecutivos.

El balear tuvo en Djokovic un enemigo muy valiente en el ataque que, por momentos, consiguió un ritmo vertiginoso en su juego desde el fondo de la pista. A veces también forzó la máquina para aproximarse a la red y aplicar voleas contundentes. Sobre todo en el primer set existió un cierto equilibrio de fuerzas, aunque cada vez que el mallorquín se colocaba para conectar su derecha en el ambiente se respiraba inmediatamente la seguridad de que iba a lograr un punto seguro. Fue ese recurso el más positivo de un Nadal que volvió a mostrarse firmísimo. De nuevo llegó a bolas imposibles.

Djokovic también anduvo muy vivo sobre la pista. Su mejor arma fue la derecha, al igual que la de Nadal, pero con el revés consiguió asimismo ángulos inverosímiles. Más regular el español. Más espectacular en acciones concretas el serbio. El caso es que uno y otro brindaron un espectáculo de muy alto nivel. Realizaron un tenis lleno de dificultades.

A Nadal le perseguía la idea de pararle los pies a su joven oponente de 20 años, pero Djokovic exhibió la necesaria tenacidad para dar la debida respuesta a las acciones ofensivas del de Manacor. Nadal asombró en jugadas aisladas. El serbio sorprendió con capturas de pelota a simple vista inalcanzables. A bolas cortas de Djokovic replicó Nadal con velocidad de esprinter nato. En el tercer set los espectadores vibraron de principio a fin con los movimientos de uno y otro jugador. Ese tercer período tuvo un mal arranque para Djokovic con dos dejadas fallidas y allí empezó a gestarse el triunfo de un Nadal que acabó metiéndose en el bolsillo a quienes abarrotaban las gradas de la pista principal.

Si Nadal rayó muy alto, Djokovic no le fue a la zaga. El serbio sigue llamado a escribir brillantes páginas en la historia del tenis actual. Ya no tiene problemas de respiración y cuando tiene que desplazarse por la superficie de tierra batida lo hace con absoluta seguridad.

La final será mañana, a la que nadal llega sin haber cedido ni un solo set y con una seguridad abnsoluta en su juego.

Hoy ya habrá otra final, la femenina, en la que la belga Justine Henin, primera cabeza de serie, defenderá (15 horas) su título de campeona de Roland Garros ante la serbia Ana Ivanovic.

 
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