A pesar de que las nubes amenazaron durante toda la jornada, los vecinos de Santurio, Poago y Cabueñes pusieron al mal tiempo buena cara y celebraron sus fiestas parroquiales con deportes, música y comidas de hermandad. Una tradición lúdica que perdura en la zona rural a pesar de que sean muchos los que se quejen de que «las fiestas ya no son lo que eran porque los jóvenes prefieren ir de marcha a Gijón».
En el área recreativa del Cantu´l Cuervu una representación del vecindario de Poago desplegó la mesa de picnic y colocó las sillas de plástico para disfrutar de la tercera jira campestre, que no consiste en otra cosa que en comer, beber y compartir un mantel con sus paisanos. «La pena fue que a las cuatro de la tarde cayeron cuatro gotas y muchos empezaron a desfilar», se lamentó José Ángel Álvarez, presidente de la asociación de vecinos Vegas Bravas de Poago. Aún así, a partir del mediodía, los asistentes degustaron los variados platos que cada familia aportó a una comida de hermandad regada con sidra. Este es el tercer año consecutivo que la asociación vecinal de la parroquia organiza este tipo de encuentros «para juntarnos todos, estrechar lazos y recibir a familiares y amigos que tienen relación con Poago», afirmó Álvarez.
En Santurio más de lo mismo. Los vecinos de la parroquia gijonesa iniciaron ayer los fastos de celebración del 25 aniversario de la agrupación, que se prolongarán hasta el próximo domingo, 17 de junio. Pero no todo fueron actividades lúdicas. Los vecinos arrimaron el codo a primera hora de la mañana y se pusieron manos a la obra para acondicionar el entorno del centro social. Unos trabajos de sestaferia que recordaron las reuniones sociales de antaño en la que todo el pueblo participaba de las labores del campo y la mejora de calles y casas. Así, en un ambiente de compañerismo y hermandad, arrancaron las bodas de plata de la asociación, creada en 1982 para abordar los problemas que pudiesen surgir en la parroquia y también para organizar actividades lúdicas como la de ayer.
Después de cuatro horas de trabajo, los participantes en la sestaferia repusieron fuerzas con una abundante comida a base de jabalí con 'patatines' acompañada con vino. Los comensales alargaron la sobremesa hasta la tarde, mientras los componentes del grupo de teatro de la asociación ensayaban la representación costumbrista que llevaron a escena a las 20.30 horas y en la que mostraron al público los logros más importantes alcanzados durante los 25 años de actividad.
Juegos y deporte
Otra de las parroquias que se encuentra inmersa en la celebración de sus fiestas es Cabueñes. Al contrario de lo acaecido en Poago, los vecinos de esta parroquia no madrugaron para ponerse a trabajar. Esperaron a la tarde para asistir a las actividades organizadas por la asociación de festejos presidida por Ignacio Moro.
Los niños participaron en los juegos infantiles y los adultos esperaron a que pasase la tormenta de media tarde para poner a prueba sus habilidades en los deportes tradicionales, como el tiro de la rana o la llave. Los truenos y los chaparrones no amedrentaron a los vecinos y visitantes, que durante la tarde se acercaron al prau de la fiesta para encontrarse con sus paisanos.
Hoy el plato fuerte será la concentración de vehículos clásicos organizada por el Club 600 Gijón. Se exhibirá al público a partir del mediodía en Cabueñes.