La renovada zona de juegos del parque de Isabel la Católica será, una vez concluida, la más amplia y diversificada de todo Gijón. Según fuentes de la Concejalía de Medio Ambiente, la intervención en ese espacio ubicado entre la avenida central del parque, el estanque principal de los patos y la antigua pista de prácticas automovilísticas -hoy en día parque infantil de tráfico- permitirá dar cabida a más de 300 usuarios infantiles a la vez.
El Ayuntamiento acaba de adjudicar cuatro nuevos lotes de juegos a otras tantas casas fabricantes centroeuropeas por un importe global de 300.000 euros. En concreto, las atracciones que los niños de la ciudad tendrán a su alcance a partir de julio en catorce areneros son diseños alemanes, daneses y suecos.
Al final, prácticamente el 100% de los equipamientos existentes van a ser sustituidos por otros nuevos dentro de la transformada topografía del recinto lúdico. De hecho, sólo permanecerá de la etapa anterior un juego denominado 'Móbilus' y un roble hueco que antes servía para jugar y en el futuro se situará fuera de las islas de arena con una finalidad ornamental.
Algunos de los juegos seleccionados no habían sido vistos nunca antes en la ciudad y destacan tanto por su versatilidad como por las nuevas formas de diversión que permiten sus originales estructuras. Todas las actividades llevarán su propio cartel indicador de edad mínima y máxima de uso.
El primer lote, adjudicado a la empresa sueca Hags, tiene como principal gancho un juego múltiple que simula un barco con catalejos, timón, tobogán, tubo para gatear, mostrador de tienda, cocina, escala de red, tubo para hablar, juego de abecedario, puente de red y pared inclinada para trepar.
Del diseño del espacio de columpios y tirolina de la nueva zona de juegos se ocupará la casa alemana Sik-Holz. Todos sus juegos tienen en común su carácter rústico, pues son tallas a mano de madera de robinia. La oferta de este lote incluye una tirolina de 22 metros de longitud y diferentes modalidades de columpios, entre las que sobresale un balancín péndulo para cuatro usuarios y la primera estructura séxtuple de la ciudad, donde los niños tienen que columpiarse hasta tocarse los pies en el centro.
La casa danesa Kompan es la adjudicataria de la zona de juegos para todas las edades. Bautizada como 'Galaxy' destaca por la transparencia y estilo vanguardista de sus instalaciones construidas a base de acero galvanizado y polietileno. Las atracciones más singulares en ese espacio son un juego múltiple para trepar, un carrusel, unos pivotes giratorios, una barra de equilibrio y unos monopatines fijos dobles que permiten al usuario subir y bajar por una barra.
La misma empresa también se encargará de fabricar para los más pequeños otro juego múltiple, un laberinto de casitas y un castillo en miniatura con rampa de acceso para niños en sillas de ruedas y todos sus personajes de fantasía como dragones y cocodrilos.
El cuarto y último lote, el de diseños singulares y creativos, lo desarrollará la empresa germana HPC. Esos juegos se concentrarán en el arenero de mayores dimensiones y consistirán en un disco giratorio de 2,5 metros de diámetro, una cuerda floja, una malla tridimensional con dos pirámides conectadas y capacidad para 70 niños y un trampolín con tres camas elásticas. Dentro de ese grupo la atracción estelar se denomina la tuerca. Se trata de una estructura de acero galvanizado y superficie interior de caucho para correr como hacen los hamster en las ruedas de sus jaulas.
No habrá finalmente en la oferta lúdica de Isabel la Católica juegos acuáticos, a pesar de que éstos se incluían en el pliego de prescripciones técnicas del concurso. Medio Ambiente decidió eliminarlos por la ausencia de desagües en la zona y el riesgo de subida de los niveles freáticos (aguas subterráneas) en caso de inundaciones por el origen pantanoso del parque.
A la hora de elegir los juegos del emblemático espacio verde, el Consistorio también ha tenido en cuenta que cerca de la remodelada zona recreativa es habitual que los jóvenes hagan botellones. Por eso ha primado la visibilidad de los diseños, evitando las casetas y los sitios ocultos que puedan servir de refugio a quienes se reúnen los fines de semana en ese entorno para consumir alcohol en grupo.