Domingo, 10 de junio de 2007
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GIJÓN

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Los primeros coletazos
Los pescadores, preocupados por los precios, se preparan para la campaña del bonito. Los desembarcos llegarán en dos semanas
Los primeros coletazos
PREPARATIVOS. Tripulantes del 'Nuevo Brisas' ponen el barco a punto, el viernes, poco antes de hacerse a la mar. / DAVID ESPINOSA
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Todo está ya a punto para que la costera del bonito cobre el protagonismo que tradicionalmente le corresponde durante la temporada estival. Algunos barcos se encuentran ya en la mar y otros agotan los preparativos para zarpar. De momento, no abundan las capturas, pero los primeros desembarcos se producirán, con toda probabilidad, en torno al próximo día 20.

«Antes, con la costera del bonito levantabas el año, pero ahora son unos meses más». Quien así habla es Juan Eduardo Riesgo, patrón del barco gijonés 'Raigerjuán Segundo', de 44 años y ya con un cuarto de siglo fiel a su cita estival con el bonito. Riesgo habló con EL COMERCIO desde el lugar donde los primeros barcos españoles en incorporarse a la campaña buscan los bancos de túnidos antes de que se adentren en el Cantábrico, a unas 350 millas al oeste de Portugal y a unas 100 millas al sur de Vigo.

De momento, las capturas no son muy abundantes, entre 10 y 20 piezas la mayoría de los días. No obstante, algunas jornadas pueden llegar a ser más productivas y cerrarse con cerca de 40 bonitos subidos a bordo. Eso sí, de tamaño variado, no todos grandes ejemplares.

La cantidad es sin duda importante, pero la queja sobre la pérdida de importancia económica de la costera en el contexto anual no siempre está motivada por la escasez de capturas. Hay temporadas, como ocurrió el pasado año, en que no faltaron kilos, pero sí cotización.

En la pérdida de rentabilidad que el bonito tiene para los pescadores influyen varios factores, pero es sin duda la existencia de oferta durante prácticamente todo el año, con capturas procedentes de otras latitudes, lo que hace que el consumidor espere con menos afán la llegada a las pescaderías de los primeros túnidos. Aún sí, éstos siguen siendo los que mayor valor alcanzan.

Eloy Montoto, patrón del 'Nuevo Brisas', de Lastres, que el pasado viernes partió rumbo a la costera tras cargar hielo y combustible en Gijón, explicó a EL COMERCIO que «lo que no puede ser es que el bonito esté a 300 pesetas en la rula y a 2.000 en las pescaderías». Aunque con amplia experiencia en la mar, ya que empezó en la pesca a los 14 años y ahora tiene 48, Montoto afronta su primera costera del bonito. Su barco es un cerquero afectado por el cierre del caladero de bocarte. La falta de expectativas que proporciona la alternativa de la sardina, que el pasado año se pagó a 30 céntimos el kilo, le animaron este año a preparar al 'Nuevo Brisas' para la costera del bonito.

Sobre las ayudas para paliar la crisis del bocarte, opina que suponen mejor solución para los pescadores que para los armadores, ya que la financiación de los barcos es muy costosa y la subvención por barco resulta escasa. No obstante, Montoto asegura que «visto el precio del pescado, que está como hace 15 años», 40 días de paro pagado es mejor que nada y «en honor a la verdad» dice que el Principado está liquidando las ayudas con más diligencia que otras comunidades.

Incertidumbre

Experto uno, Juan Eduardo Riesgo; debutante otro, Eloy Montoto; ambos afrontan la costera del bonito de 2007 con la misma esperanza e idéntica incertidumbre. Los primeros días transcurren sin la posibilidad de hacer planes. Cuando el barco zarpa es imposible prever cuándo volverá y el alejamiento, prácticamente durante un mínimo de 20 días, es una de las partes más duras de un trabajo que sitúa a sus protagonistas en medio del océano, con jornadas de trabajo que van desde las 6.30 de la mañana hasta el ocaso y, a menudo, fuera de cobertura de las emisiones de televisión y sin muchas posibilidades de ocio. Preguntas como: ¿Cuándo tenéis previsto volver? ¿Regresaréis a vender a Gijón o evitaréis grandes trayectos dejando las primeras piezas en Galicia? ¿Qué indicios de capturas hay? o ¿tenéis alguna referencia sobre cómo pueden ser los precios este año? no encuentran respuesta precisa. Como si la planificación empresarial, la oceanografía y los estudios de mercado fueran ajenos a la costera del bonito.

En ese sentido, Juan Eduardo Riesgo explica que hasta la dirección del viento influye a la hora de determinar si se pone fin a una singladura en casa o en otro puerto, ya que, en función de si sopla Oeste o Este, el viaje dura más o menos y, además, cuesta más o menos, debido al consumo de combustible.

Lo que sí es seguro es que la pesca -incluso con barcos más fuertes y con mejores equipos de comunicaciones que reducen notablemente el riesgo de siniestros- no es un trabajo cómodo. «Yo siempre digo al final de cada costera que es la última, pero vuelvo», asegura Riesgo sin entender muy bien la razón, ya que «tuve oportunidad de cambiar y sigo en lo mismo». Puede ser gusto por la rutina, ya que el patrón del 'Raigerjuán Segundo', con un total de seis personas y una perra, 'Muba', a bordo, espera pocas sorpresas. «Todos los años son parecidos -afirma-, con días buenos y días malos». No obstante, Juan Eduardo Riesgo hace hincapié en la ya citada incertidumbre y, un tanto desanimado por los poco favorecedores primeros días de campaña, asegura que «todo lo que digo hoy puede ser diferente mañana».

Buena pesca

Más ilusionado se muestra Eloy Montoto ante el debut del 'Nuevo Brisas' en la costera del bonito, porque, «desde que se quitaron las volantas entra más bonito, según las referencias que tenemos».

En efecto, las últimas costeras no fueron malas desde el punto de vista de la cantidad, pero lo precios de cotización evolucionaron a la baja, cosa a la que contribuye el predominio de piezas pequeñas (monos) que carecen de interés para las industrias conserveras y saturan el mercado de consumo en fresco.

El 'Nuevo Brisas' zarpó rumbo a las Azores con siete hombres a bordo, incluidos dos emigrantes peruanos a los que se unirá otro, también peruano, en la próxima marea, como se denomina en argot pesquero a cada salida.

La dureza de la pesca propicia el incremento de extranjeros en la tripulación de la flota española. «Esto nadie lo quiere. Antes empezábamos los guajes a los 14 años -dice Montoto-, pero ahora nadie quiere salir a la mar». No es que las condiciones de vida a bordo hayan empeorado, sino que «hay más y mejores oportunidades en tierra». Otro motivo, desde el punto de vista de la productividad, es que «ahora la mar está más explotada».

La amplia experiencia del patrón del 'Nuevo Brisas' en la mar no impide que la obligada separación familiar le resulte dura. Está acostumbrado a la lejanía durante aproximadamente una semana, por las campañas del bocarte en el Golfo de Vizcaya, pero esta vez la ausencia se prevé de, al menos, 20 días.

 
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