Domingo, 10 de junio de 2007
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La rula de El Musel amplía sus instalaciones para acoger el previsible incremento de subastas
El gerente de LonjaGijón-Musel dice que la costera del bonito es la principal y «más consolidada» fuente de ingresos
La rula de El Musel amplía sus instalaciones para acoger el previsible incremento de subastas
GIJÓN. Juan Eduardo Riesgo muestra una pieza en la rula local, que este año tendrá que aumentar la zona de exposición y pesaje. En 2006 pasaron por esta lonja1,3 millones de kilos de bonito. / P. UCHA
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No sólo los pescadores realizan preparativos con vistas a la costera del bonito que ya está en marcha. Los comercializadores toman también sus medidas y la rula de Gijón está obligada este año a afrontar una ampliación de instalaciones que se ejecuta contra el reloj.

Se trata de aumentar la zona de exposición y pesaje del pescado, ya que no es posible en poco tiempo hacer crecer la cancha de subastas propiamente dicha, y acaso tampoco resulte necesario.

La actividad de LonjaGijón-Musel está presidida, desde finales del pasado mes de enero, por la intensidad y la precariedad. La primera, porque la crisis de la Cofradía de Pescadores Virgen de las Mareas, de Avilés, trajo a El Musel buen número de barcos comunitarios y hubo que programar subastas matinales, algo que hasta ese momento sólo se estaba produciendo durante la costera del bonito. La falta de espacio para presentar a los comercializadores de merluza, por una parte, y bonito, por otra, hace que se encuentre en construcción una nueva nave, anexa a la rula, para realizar el pesaje y exposición de las partidas de túnidos.

Y por otro lado está la precariedad, que viene motivada por el probable retorno de la flota comunitaria a Avilés cuando sean adjudicadas las instalaciones de la nueva rula climatizada.

En ese contexto, Francisco Javier Puebla, gerente de LonjaGijón-Musel, tiene claro que la comercialización de la costera del bonito no puede ser en absoluto desatendida por las circunstancias. «Nosotros vivimos de la costera, que es nuestro ingreso más consolidado».

Los muelles del Rendiello se convirtieron el pasado año en la principal plaza asturiana de subastas de bonito, con 1.302.134 kilos vendidos del total de 2.607.612 kilos en el conjunto de lonjas asturianas. El precio medio fue de 2,46 euros por kilo. Un año antes, es decir, en 2005, LonjaGijón-Musel superó también el millón de kilos de bonito subastado (1.013.579 kilos), con un precio medio de 3,1 euros.

Mejor recompensa

Como se puede apreciar, el precio medio bajó, al igual que sucedió en la práctica totalidad de los puertos boniteros del Cantábrico, pero esa circunstancia no sirve de consuelo para los pescadores, que esperan este año tener mejor recompensa por su esfuerzo.

Francisco Javier Puebla confía en disponer muy pronto ya de la nueva nave que está construyendo la Autoridad Portuaria de Gijón, ya que las primeras descargas se producen tradicionalmente en torno al día 20 del presente mes y no hay motivo para pensar que en la recién iniciada costera vayan a cambiar las cosas.

La flota de tanqueo, que pesca con cebo vivo y logra por ese motivo mejores capturas, entra en acción avanzado ya el mes de julio, cuando los bancos de peces se adentran en el Golfo de Vizcaya y se aproximan a la costa. Sus desplazamientos no pueden ser largos para mantener en mejores condiciones el cebo.

 
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