Preocupación, pero no alerta. El sector turístico asturiano ha detectado una caída en las reservas para este verano, de forma que, a veinte días del inicio de la temporada alta, aún hay numerosas plazas libres tanto en hoteles como en casas rurales y campings. De hecho, la plena ocupación sólo está garantizada, a día de hoy, en el mes de agosto, mientras que julio, sobre todo la primera quincena, está siguiendo un ritmo de reservas «extraordinariamente lento».
La frase es de Adriano Berdasco, presidente de la Federación Asturiana de Turismo Rural (Fastur), pero también la comparten los portavoces de Hostelería de Asturias, entidad que aglutina a 216 hoteles de la región; de Incatur, el consorcio de empresarios turísticos del Oriente, y de la Asociación de Empresarios del Camping.
Mientras desde los hoteles aseguraron a EL COMERCIO que «en este momento las reservas están muy paradas, sobre todo para la primera quincena de julio donde la ocupación a día de hoy no llega al 50%», Berdasco insiste en que «ahora mismo, sólo podemos decir que agosto estará lleno, pero julio está resultando muy extraño». En su opinión, los problemas comenzaron «tras el puente de mayo, que fue muy bueno. A partir de ahí, las reservas pararon y no tuvimos apenas actividad en otro puente muy importante para los madrileños como es el del 15 de mayo. En contra de lo ocurrido otros años, apenas si cubrimos. Y en junio ha estado todo parado».
La misma situación atípica refleja Ramón Álvarez, presidente de los Empresarios del Camping, ya que «el año pasado, por estas fechas, las cabañas de madera (bungalows) estaban todas ocupadas. Ahora todavía tenemos plazas libres».
Aunque los tres coinciden en que la tendencia actual es retrasar «al máximo las reservas», todos insisten en que «esto que nos ocurre ahora no es normal». Y ello a pesar de que son conscientes de que aún son muchos los turistas «que vienen sin cita previa», y que la comparativa con el año pasado «es difícil, porque fue excepcionalmente bueno».
60 euros por noche
La prueba del nueve de si la preocupación hotelera tiene una base real está en el comportamiento del sector en el Oriente, el principal polo de atracción de la región. Desde allí, Carlos Nava, presidente de Incatur, afirma que «nosotros, que sumamos 200 establecimientos de alojamiento, ya hemos retrasado el inicio de la temporada alta, de forma que la primera quincena de julio queda fuera. Mantenemos los precios de junio, con una media de 60 euros la noche».
La ocupación prevista para el próximo mes «de momento, no supera el 60%», afirma, aunque «en agosto el lleno está prácticamente asegurado. El problema es julio».
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