Un cielo despejado y una mañana espléndida acompañaron a los cientos de fieles que llenaron la iglesia de San Pedro para celebrar la festividad del Corpus Christi. A las doce del mediodía, en el templo no cabía un alma y decenas de personas esperaron en el exterior para participar en la procesión organizada por la Adoración Nocturna Española. El párroco de San Pedro, Javier Gómez Cuesta, recordó la importancia de la celebración de la Eucaristía.
Cuando terminó la misa, el cielo ya mostraba algunas nubes y amenazaba tormenta, como más tarde ocurrió. Pero el tiempo desapacible no desanimó a los congregados. Comenzó la procesión, que durante algo más de media hora recorrió las calles cercanas al Ayuntamiento. La comitiva, encabezada por niños que han recibido este año la primera comunión y a la que se sumaron visitantes y curiosos, iba precedida por un paso con la Custodia y acompañada por la banda de Música Ciudad de Gijón. La procesión culminó con una estación eucarística en el Campo Valdés.