Luces de la Ciudad celebró ayer por todo lo alto sus cinco años de vida con una gala celebrada en el Centro Municipal Integrado de Pumarín Gijón-Sur. El espectáculo sirvió para rendir homenaje a las 30 personas que en todo este tiempo han sido galardonadas con el pegoyu asturiano, el premio característico del programa a aquéllos que han contribuido a mantener viva la tradición y la cultura regional en Gijón y a aquéllos que se han destacado por su labor de servicio a la ciudadanía.
El 'alma mater' del programa, Gonzalo Mieres, se convirtió sin quererlo en el homenajeado número 31. Por sorpresa, recibió un busto en bajorrelieve, obra del escultor Antonio Oteiza, al finalizar la gala. Mieres estaba acompañado por sus colaboradores habituales, como César Baragaño, con quien también organiza el espectáculo Bravo Asturianísimo.
Momentos antes, el broche a la gala lo había puesto Carmina Martínez leyendo un poema de su madre, Carmen Martínez, artista y firma habitual en las cartas al director de EL COMERCIO. Carmen recibió el pegoyu asturiano en febrero pasado junto a su marido, Francisco Cabeza, secretario de la coral Villa de Jovellanos desde 1976. Ambos, de viaje en Alicante, quisieron estar presentes desde la distancia con unos versos de agradecimiento.
Artistas que ya se han convertido en habituales de Luces de la ciudad desfilaron por el escenario del Centro Municipal Integrado de Pumarín Gijón-Sur. Entre ellos, José Blanco, que a sus 90 años le sacó enérgicos sones al tambor asturiano. También el cantante y guitarrista Isidro Zoreda y el monologuista Fernando Ruiz arrancaron fuertes aplausos del auditorio, formado por una 200 personas.