«El 10 de junio de 2007 es un gran día para la historia contemporánea de Albania, una jornada importante para nuestro futuro que vamos a recordar siempre», con estas palabras recibieron ayer al presidente estadounidense, George W. Bush, los dirigentes políticos de Tirana. Las draconianas medidas de seguridad no eclipsaron el ambiente de fiesta que presidió la visita del mandatario norteamericano al país más pobre de Europa, la penúltima etapa de su gira por el Viejo Continente.
Bush y su esposa Laura llegaron al aeropuerto Nene Tereza, el único internacional del país, alrededor de la 10.00 horas procedente de Roma. Permanecieron en Albania media jornada y continuaron viaje hacia Bulgaria, donde, ya de noche, fueron recibidos por el presidente, Georgi Parvanov.
Durante toda su estancia en Albania, Bush fue tratado como un héroe por la numerosa población que salió a las calles a vitorearle armados de pequeñas banderas de barras y estrellas en agradecimiento a su apoyo a la independencia de Kosovo. Fotografías del mandatario cubrieron las principales arterias de la capital y, entre otros homenajes, el Ejecutivo de Tirana ha lanzado una edición de sellos para conmemorar la visita.
El motivo central de su visita a Albania fue lanzar un fuerte mensaje de apoyo a la independencia de Kosovo, región serbia con mayoría albanesa, donde, valga la casualidad, se encuentra también la mayor base militar norteamericana de la región. Bush no defraudó a los albanokosovares y repitió hasta la saciedad durante su estancia que apoya la propuesta de independencia. Rechazó la idea de un «diálogo interminable» sobre el futuro estatus de Kosovo, afirmando que es ya tiempo para que se den los pasos necesarios para establecer esa independencia.
En la conferencia de prensa que ofreció junto con el primer ministro albanés, Sali Berisha, Bush opinó que «es necesario que este proceso avance de una vez por todas. La meta es la independencia y el momento, ahora». En su opinión «hay que hacer un esfuerzo para encontrar una manera para que el mundo diga que es una buena idea». Agregó que si «esa manera» no se encuentra, más pronto que tarde llegará el momento en que «se tendrá que decir basta: Kosovo es independiente» enfatizó.
Declaración unilateral
En otras palabras insinúo que si Rusia y Serbia no se convencen de esta necesidad e insisten en la necesidad de volver a abrir las negociaciones, Estados Unidos y posiblemente la UE, reconocerán una declaración unilateral de la independencia de Kosovo. Ante esta afirmación, fuentes diplomáticas de Washington se apresuraron a precisar que la Casa Blanca «sólo actuará en el marco del Consejo de Seguridad de la ONU».
Por otra parte, Bush invitó a Albania a colaborar en los esfuerzos por conservar la paz en Kosovo, sobre todo en el proceso que debiera conducir a crear un estado con una independencia controlada por la comunidad internacional, pero sin el derecho a unirse con Tirana, como sueñan muchos nacionalistas de una y otra parte.