Carlos Alonso escribe a La Columna para dar su opinión sobre las marquesinas de autobús: «Yo no sé para qué hacen marquesinas con techo si, total, te mojas igual. ¿A nadie se le ha ocurrido pensar que por los espacios que quedan libres entre las juntas entra el agua cuando llueve? Probablemente es que los que las han diseñado no utilizan el transporte público muy a menudo. Incluso las que había antiguamente eran mucho más efectivas. Es verdad que eran más feas, pero al menos podías sentarte en el banco mientras esperabas el autobús sin mojarte que, al fin y al cabo, es para lo que están».